Valentín Gómez Farías y sus proezas

Recientemente —el 5 de julio pasado— se cumplieron 205 años del fallecimiento de uno de los hombres más importantes de la Reforma Constitucional de nuestro país. Sus esfuerzos civiles y gubernamentales le dieron a nuestra Carta Magna los elementos suficientes para que el desarrollo de nuestro país se diera como el de las grandes potencias del mundo, no obstante, corresponde a todos los mexicanos lograr que la letra se convierta en una realidad.

Por: Por Cuauhtémoc Cisneros Madrid ccmadrid@att.net.mx #MundosDigitalesICONO .- Quien fuera médico, político y catedrático de la Universidad de Guadalajara, cuenta entre sus antecedentes que en 1833, en una de las breves ocasiones en que encabezó la Presidencia de la República clausuró para siempre la Real y Pontificia Universidad de México y proscribió todos los colegios confesionales, aunque el poder de los mismos es tan fuerte que aunque el Artículo Tercero Constitucional conciba nuestra educación como laica y gratuita, hasta la fecha “se las han arreglado” para subsistir.

En su calidad de Presidente del Congreso de 1857 le correspondió recibir el original de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, misma que a la fecha ha estado sujeta a múltiples cambios y las actualizaciones correspondientes, y que hasta antes de la administración de Enrique Peña Nieto sólo había recibido pequeños “parches”.

Y precisamente luego de la clausura de la Real y Pontificia Universidad de México, Valentín Gómez Farías determinó la creación de la que hoy es conocida y reconocida como la Benemérita Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, cuarta institución científico-cultural en el mundo, por la que han transitado los principales personajes de nuestra historia, incluidos los intelectuales más reconocidos, misma que fue encargada —entre otras tareas— de crear la estructura de lo que hoy es la Secretaría de Educación Pública e implementar el sistema pedagógico que en aquél tiempo fue el más avanzado del mundo, importado de Europa. de México.

Es posible que muchas personas —por las razones que quieran— estén en desacuerdo con la lucha concebida y realizada por Gómez Farías, sin embargo, su humanismo se encuentra más que manifiesto en toda la lucha que tuvo que realizar, incluyendo el pago de su propio bolsillo al batallón que combatió a los españoles, y la atención en Palacio Nacional a todos los enfermos afectados por la fiebre que azotó a nuestro país en uno de los periodos en que ocupara la Presidencia de México.

Por supuesto que don Valentín no fue perfecto, cometió errores a lo largo de su vida política, pero tuvo las agallas suficientes para rectificar cuando se dio cuenta de los mismos.

Durante los breves periodos en que ocupó la Presidencia, apenas sumó nueve meses de gestión, pero durante los mismos alcanzó logros que hoy en día nos dan la oportunidad de sentirnos orgullosos de nuestro pasado, pero sobre todo, comprometidos con el futuro de México.

Textos El Informador de GDL Julio 2017
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Los peligros de la marca TRUMP

La vaguedad de su discurso lo permite. Trump no vende un muro con México y menos una sólida doctrina en materia de política exterior. Lo que vende el magnate es una idea, racista y xenófoba, pero un concepto, al fin. Como dice Derek Thompson en The Atlantic: “a Trump no le interesa las políticas públicas, su llamado al elector trasciende a la agenda y a los problemas”

…De la misma forma, la retórica de Trump será eficaz si encuentra ese marco de confrontación con la aparente candidata demócrata. Hillary Clinton buscará fortalecer su posición de mujer con experiencia, vender la estabilidad política y un cambio moderado con respeto a la gestión de Obama. Clinton se ha encontrado con innumerables problemas durante las primarias del Partido Demócrata. De entrada, la ex primera dama no conecta con el electorado.

Es cierto, su apoyo entre algunos segmentos del Partido Demócrata es innegable, pero no logra ni embonar con los jóvenes ni tampoco con el trabajador blanco, fundamental en muchos estados que definen la elección.

En estos dos terrenos, Bernie Sanders ha sido tremendamente eficaz. Entre los jóvenes, los menores de 30 años, el senador por Vermont ha recabado el apoyo de siete de cada diez. La fortaleza de Clinton está en las minorías: los negros y los hispanos apuestas vehementemente por la candidata demócrata. Si la elección se juega sobre el marco sistema/antisistema, si se convierte en un referéndum sobre quien puede realmente cambiar Washington, en ese terreno Trump podría hacerle mucho daño a Hillary….

Informador Editoriales de Enrique Toussaint Analista Político

Los peligros de la marca TRUMP

Los peligros de la marca TRUMP

Donald Trump es un tipo más complejo de lo que solemos advertir. Es nacionalista, sí. Es racista, también. Su discurso roza en la xenofobia, eso es indudable. Sin embargo, tiene sus paradojas, particularmente si hablamos de un hombre situado a la extrema derecha en el Partido Republicano. Por ejemplo, Trump no es un feligrés del libre comercio y, por lo tanto, no es un enemigo del Estado como Cruz o Rubio. Su nacionalismo económico está por encima: quiere aranceles, y muchos. Barreras al comercio con México y con China, de los que presume una ventaja que daña los intereses de “América”. No es, a diferencia de la ultraderecha del Partido Republicano, un ferviente opositor al aborto. Quiere impuestos al patrimonio y, aunque usted no lo crea, más presión fiscal a las fortunas. Trump es un populista, bajo cualquier acepción de la palabra; un demagogo que está a años luz de cumplir cualquiera de las locuras que está defendiendo en su campaña. ¿Usted se imagina que Estados Unidos bloquee el comercio con China, digamos por un año, mientras el excéntrico nuevo inquilino del Despacho Oval negocia con el gigante asiático los impuestos a las importaciones chinas? ¿Usted cree que México abrirá la chequera, como Trump quiere, para pagar un muro, aún más alto que el actual, entre las dos naciones? ¿Ve usted probable que Trump tenga una mayoría hipercalificada de 75% del Congreso para modificar la Constitución e impedir que algún musulmán se cuele por la frontera?

Los peligros de la marca TRUMP

Los peligros de la marca TRUMP

Derecho de Réplica sobre editoriales de Enrique Toussaint… por A.López

En los editoriales de fin de semana del columnista del INFORMADOR (Diario local de la ciudad de GDL en México) lanza una serie de preguntas a la audiencia a las cuales desde nuestra visión y perspectiva estamos atendiendo y exponiendo en nuestras propias secciones editoriales en ICONO. Por Alvaro López Editor en Jefe de ICONO 2016

China ha sido un peligroso rival económico en competencia especialmente los últimos 16 años a partir de la entrega de Hong Kong por parte de los británicos al gobierno actual Chino. En 16 años la fortaleza de su economía supera en crecimiento y en un desbordado esquema de inversiones del asiático país con todo el mundo. China podría ejercer un mercado ilegal de sus productos (Mercado Negro) por precio de los mismos en la economía de productos de consumo por ejemplo en el sector de la electrónica (gadgets de consumo) sin que aduanas de EUA puedan controlar el acceso de los mismos a través de sus aduanas y fronteras.

Un ataque directo del Presidente de los Estados Unidos en forma directa contra las minorías de ilegales encuentra en los medios no solo hispanos sin mundiales el caldo de cultivo para una nueva serie de ataques en entidades como Chicago, Los Ángeles y Miami al mismo tiempo dejando a autoridades civiles fuera de los controles ante severos esquemas de protestas masivas que llevarían contra las cuerdas su administración.

En el Congreso tiene en contra a Conservadores de su mismo partido como a los Demócratas unidos en su contra… Los mismos apoyos que hoy recibe con aportaciones, le serán reclamados en forma muy desproporcionada. El ataque mediático permanente es una presión que los equipos y plataformas que conforman la estructura TRUMP estarán de tal forma expuestos ante las comunidades especialmente hispanas (a la cabeza) que se ejercerá un efecto tsunami devastador para los propios capitales inmobiliarios y financieros del personaje.

Los peligros de la marca TRUMP

Los peligros de la marca TRUMP

Hoy los medios electrónicos y la tecnología opera en contra de un establishment sujeto solo al poder de compra de las voluntades de La cartera TRUMP. Hasta ahora los fanáticos TRUMP no han demostrado ser lo suficientemente peligrosos como para afrentar con su vida la defensa del personaje, por lo que no vemos en Mr. Trump, un mesiánico Hitler operador de las grandes masas estadounidenses por lo que habrá que esperar si lo que Mr. Trump recibirá no solo el voto, sino el soporte de toda una oligarquía de los gobiernos y sus miembros a nivel nacional.

Es TRUMP contra el mundo, solo apoyado en una serie de sufragios que no irán más allá de una función de circo, del mal circo…

Esta es solo una visión a la distancia de un noviembre que es un parteaguas en la vida democrática de un país sumido en las drogas, en una clase media adormilada, en una economía sobrecargada y en un contexto gubernamental que tiene su base en preceptos del derecho a ejercer su constitución de la cual los medios masivos de comunicación son expertos

Lo que sí dijo Francisco…. Fragmento E.Toussaint

02 23 2016 Lo que si dijo Francisco E.Toussaint 01

Corrupción y el alto clero

Y sí, el Papa habló de corrupción. La revisión de los discursos de Francisco nos arroja una realidad: no hubo homilía que no contemplara alguna mención sobre la corrupción. E hizo una crítica, inédita, a los atavismos del alto clero mexicano, a su propensión endémica a privilegiar a los poderosos y a distanciarse de los más necesitados. Un regaño en toda la extensión de la palabra, un correctivo en el que el Papa decidió empeñar el discurso más longevo de su visita. “Sean por lo tanto obispos de mirada limpia, de alma transparente, de rostro luminoso. No le tengan miedo a la transparencia. La Iglesia no necesita de la oscuridad para trabajar. Vigilen para que sus miradas no se cubran de las penumbras de la niebla de la mundanidad; no se dejen corromper por el materialismo trivial ni por las ilusiones seductoras de los acuerdos debajo de la mesa; no pongan su confianza en los “carros y caballos” de los faraones actuales, porque nuestra fuerza es la “columna de fuego” que rompe dividiendo en dos las marejadas del mar, sin hacer grande rumor”.

¿Cómo interpretar que el Papa haya dedicado su discurso más largo y punzante a la realidad interna de la iglesia y la actitud de los obispos mexicanos? Una señal clara de que Francisco percibe que el problema se encuentra en casa, de que eran momento de revolver las aguas a su interior y dar un correctivo de magnitud. Su mala relación con el Cardenal Norberto Rivera y con buena parte de la cúpula eclesiástica en México, quedó de manifiesto durante prácticamente toda la visita.

El medio ambiente, por último, fue también una prioridad para Francisco. Desde la encíclica “Laudato Sí”, el Papa ha buscado que la naturaleza se convierta en una referencia de su papado. La naturaleza como sujeto, alejándose de las visiones positivistas que reinaron en la Iglesia Católica y que le negaban sustancia de derecho a la naturaleza. Se veía la condena del capitalismo global, y su ulterior impacto en el medio ambiente, como algo de marxistas renegados, izquierdistas sin remedio. Así lo dijo el Papa en México: “Frente a estas formas, la creación también sabe levantar su voz; esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que “gime y sufre dolores de parto”. A muchos grupos conservadores les gustaría que el Papa hubiera dedicado horas a hablar del aborto, de las amenazas del homosexualismo y de la relatividad moral, pero el medio ambiente es un tema que une, no que separa, y que abona a la ruta de conciliación que plantea el Papa.

02 23 2016 Lo que si dijo Francisco E.Toussaint 02

El Papa no dejó conforme a los extremos. Las inconformidades por lo que no dijo el Papa son manifiestas, sin embargo es difícil pensar en algún tema, estructural de nuestro país, que Francisco haya esquivado. Incluso, la visita del Papa a la tumba de Samuel Ruiz fue también un gesto de reconciliación con esas miradas alternativas al interior del catolicismo, muchas veces vilipendiadas y juzgadas severamente por el alto clero nacional y por el Papa Juan Pablo II. Corrupción, pobreza, desigualdad, marginación, explotación y despojo, todo estuvo en el discurso de Francisco. El Papa no cedió ante una exigencia de politización de su visita y apostó por un mensaje que mezcló correctivos y esperanza, relevancia sobre coyunturalidad. Nos hubiera gustado verlo con las víctimas de pederastia o con los familiares de los desaparecidos, lo cual no nos debe llevar a pensar que el Papa no se puso del lado de las víctimas y los débiles, en San Cristóbal de las Casas o en Ciudad Juárez. Decir que el Papa vino a decir nada, es un reduccionismo que no se ajusta a la realidad.

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Annus Horribilis… Enrique Toussaint

ANNUS Horribilis desde EL INFORMADOR

ANNUS Horribilis desde EL INFORMADOR

Analista Enrique Toussaint

Analista Enrique Toussaint

Enrique Peña Nieto llega a su Tercer Informe de Gobierno, el punto intermedio de su administración, con bajísima popularidad

GUADALAJARA, JALISCO (30/AGO/2015).- Primero de septiembre de 2014: Enrique Peña Nieto abre su segundo informe de Gobierno con promesas que dan crédito de la fiebre del momento: un nuevo aeropuerto en la Ciudad de México y el comienzo de las obras del “tren bala” entre la capital y Querétaro.

Entre ambos proyectos, el Presidente estaba dispuesto a desembolsar más de 200 mil millones de pesos del presupuesto federal. Era el tiempo del “Saving Mexico” y las portadas de los diarios internacionales que retrataban a Peña Nieto como un gobernante pragmático, responsable y reformista. Pocos nubarrones en el horizonte, el plan de vuelo de la Presidencia se desarrollaba conforme a lo previsto. Los Pinos se movían en niveles de 60% de aceptación y la oposición guardaba silencio ante la “eficacia” del Gobierno priista.

Todo cambió en un año. Todo se desmoronó en un año. Ese Gobierno eficaz y pragmático se esfumó para dar paso a un Gobierno incapaz y bajo sospecha. El reformismo, la bandera política del peñanietismo, dejó de ser el centro de atención de la opinión pública. Tras Ayotzinapa o Tlatlaya, las reformas lucen como piezas repletas de frivolidad, extravíos que no atienden el centro de los problemas nacionales.

¿Qué hace el Presidente hablando de competencia en el mercado de telecomunicaciones o de ajuste a la estructura bancaria del país, si no es capaz de evitar que los policías asesinen estudiantes normalistas? ¿Cómo vender un “nuevo país”, cuando la penetración del narcotráfico llega a las mismas narices del Estado? ¿Cómo creer en el proyecto modernizador de un Presidente que no logra contrarrestar las dudas sobre la relación de Los Pinos con empresas como Grupo Higa?

Tras la Casa Blanca, Ayotzinapa, Tlatlaya y más escándalos, el Presidente se escondió en eventos “corta-listón”; en giras interminables por el mundo, y en mensajes a la nación sin cuestionamientos. Ningún medio nacional pudo hacerle una entrevista al Presidente en el último año. Ya no digamos entrevista, ni siquiera accedió a comparecer en ruedas de prensa. Con el temor de empeorar la situación, Peña Nieto se aisló, dejó escándalos sin resolver y decidió ser un espectador de primera fila ante el derrumbe de su imagen.

La Casa Blanca fue el golpe más letal. Ya no hablamos de corrupción en el Ayuntamiento de Iguala o moches para un diputado, sino de conflicto de interés en el círculo más cercano al Presidente de la República. La narrativa entera del peñanietismo se desplomaba cuando se acumulaban los casos de sospecha de conflictos de interés en el gabinete presidencial, involucrando a su mano derecha, Luis Videgaray, y a su mano izquierda, Miguel Ángel Osorio Chong. A la impopularidad repentina de las reformas y a los escándalos por la violación a los derechos humanos, Peña Nieto añadía una más: la duda sobre la limpieza ética del Presidente. Un punto de inflexión innegable.

Año en escándalos

El tercer año de Enrique Peña Nieto en Los Pinos marcará un hito de la historia política del país. No sólo por la dificultad de encontrar casos de tan repentino derrumbe de la credibilidad en un Gobierno, sino por el extravío de un proyecto de país, que gustaba a algunos y a otros no, pero que tenía atisbos de rumbo. De acuerdo a las encuestadoras públicas más connotadas del país, en un año, el Presidente ha perdido un promedio de 19 puntos en los barómetros que miden la aceptación de su Gobierno. Un punto y medio por mes, casi dos millones de simpatías menos cada mes. O si lo queremos ver de otra forma: 23 millones de mexicanos que dejaron de creer en el proyecto presidencial entre agosto de 2014 y agosto de 2015.

A tres días del Tercer Informe de Gobierno, la popularidad de Peña Nieto navega entre los 34 y 39 puntos de aprobación, la más baja de la democracia mexicana. Y de acuerdo a los datos de Reforma,  entre los líderes, como denomina dicho periódico a un conjunto de empresarios, académicos y referentes de opinión, la aceptación sobre la labor del Presidente cayó a 14 por ciento, perdiendo 70 puntos en año y medio.

La Presidencia vive una “tormenta perfecta” y parece no tener Plan B. Ante el descrédito producido por una investigación incompleta sobre Ayotzinapa, los recientes hallazgos por parte del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín pro Juárez sobre Tlatlaya, la exoneración al Presidente por parte del Secretario de la Función Pública en el caso de la Casa Blanca y las revelaciones del periodista Carlos Loret de Mola de presuntas ejecuciones extrajudiciales en Tanhuato, la Presidencia luce pasmada. Pocos creen la versión oficial.

Y para rematar, la fuga del “Chapo” retrató a un Gobierno incapaz de mantener al criminal más buscado del mundo tras las rejas. Lo más grave es que no vemos a un Presidente luchando por recuperar la credibilidad perdida. La puesta en escena en donde el secretario de la Función Pública “exonera” al Presidente fungiendo como su abogado defensor, y no como un contralor que nos defiende a todos los mexicanos, es la prueba más fehaciente de la renuncia presidencial a recuperar la credibilidad. Tampoco los cambios en el gabinete buscan recatar algo de confianza, sino la profundización de la tendencia hacia un gabinete hermético y de leales a Peña Nieto.

Y si bien las crisis son coyunturas a las que tiene que enfrentar cada Gobierno, la reacción habla mucho de su capacidad política. Si tomamos el caso de la FIL, mundialmente conocido porque el Presidente no pudo decir los tres libros que marcaron su vida precisamente en la fiesta más importante de los libros en castellano, bien podríamos hacer un paralelismo con la situación política por la que atraviesa la Presidencia. La falta de “reflejos” y su incapacidad para improvisar un guion tras el cambio de vientos políticos en el país, no es más que la prueba fehaciente de un Gobierno que sigue replicando las fórmulas fallidas del pasado.

Hoy, el fantasma de la Casa Blanca sigue pesando en la opinión pública. Este Gobierno no ha sido capaz de “cerrar”, con argumento y justificaciones, ninguno de los frentes abiertos que tiene en el horizonte político.

EPN

EPN

Año sin resultados

No sólo los escándalos minaron la credibilidad presidencial, los resultados de Gobierno no se ven por ningún lado. Dice Manlio Fabio Beltrones, en una entrevista que concedió a Leo Zuckermann, que “lo que espera la gente del PRI es resultados”, no otras cosas. Fue también la narrativa de Peña Nieto: ante la inexperiencia panista, ofreció eficacia. Sin embargo, los datos en prácticamente todas las materias son indiscutiblemente malos.

Comencemos por la economía. Los resultados de Coneval que miden 2013 y 2014, años en los que Peña Nieto ya despachó en Los Pinos, muestran el rotundo fracaso tanto de la Cruzada Nacional contra el Hambre como de Prospera. Dos millones de pobres más, de acuerdo a las cifras de Coneval, y un repunte de la pobreza por ingresos. Lo mismo lo vemos en la Encuesta Nacional sobre Ingresos de la Hogares (ENIGH), elaborada por el INEGI: caída progresiva del salario y del poder adquisitivo de los mexicanos. Sintetizando: durante los primeros tres años de Peña Nieto, dos mil 700 mexicanos cayeron en pobreza al día, y el ingreso de los mexicanos cayó 3.5 por ciento durante 2014 (el único segmento de la población que creció sus ingresos fue el 10% más rico).

En materia de crecimiento económico, los resultados del sexenio son aún más negativos que la de ya por sí tendencia depresiva de la economía mexicana. Durante los dos primeros años de la actual administración, la economía creció a ritmo de 2 por ciento anual. En 2013, la economía alcanzó un bajísimo crecimiento de 1.4 por ciento, mientras que en 2014 la cifra fue de 2.2 por ciento. Y de acuerdo a los datos del Banco de México (Banxico), en 2015 el crecimiento se situará entre los dos y los dos puntos y medio. Una tendencia de crecimiento por debajo de Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón (éste incluso con la gran recesión de 2009).

Y no sólo el crecimiento ha sido raquítico, sino que la distribución del ingreso refuerza la tendencia hacia la concentración en 1 por ciento de la población o en el decil más rico del país.

La inseguridad muestra algunos claroscuros. Los datos sobre homicidios que publica el INEGI marcan una tendencia hacia la disminución desde el 2011. El registro nacional pasó de 23 mil 63 homicidios en 2013 a 19 mil 669 en 2014. Una caída de los homicidios nada despreciable de 18 por ciento. Sin embargo, de acuerdo a los datos que publica el Sistema Nacional de Seguridad Pública, la tendencia al declive se detuvo y ha comenzado un repunte en 2015, prácticamente en cada mes.

Asimismo, es innegable que existen focos rojos que siguen impactando la credibilidad de la estrategia de combate a la inseguridad: Guerrero, 48 homicidios por cada 100 mil habitantes; Chihuahua con 46; e incluso el Estado de México con casi tres mil homicidios durante 2014 (el 15 por ciento del total del país). A estos datos hay que añadir los múltiples escándalos en los que han estado envueltas las fuerzas federales y la milicia en Tlatlaya, Tanhuato, Apatzingán e Iguala.

Así llega Peña Nieto a su tercer discurso sobre el Estado que guarda la nación. No sabemos cuál será la narrativa de su intervención, sin embargo Peña Nieto ya no enfrenta solamente a la oposición o a los medios de comunicación críticos. La batalla del Presidente es por recuperar la credibilidad perdida.

Los resultados de la segunda parte de su administración, tanto en materia económica como en materia de seguridad, son fundamentales, pero ya no son la métrica desde la que su sexenio será juzgado. El problema del Presidente es eminentemente político, ni siquiera de eficacia, es de falta de confianza. Desaprovechó la investigación de la Casa Blanca por parte de la Secretaría de la Función Pública y tampoco pudo recuperar credibilidad con los cambios en su gabinete. Seguramente el Presidente agradecerá que se acabe el que es el peor año de su trayectoria política.

Emilio Torres Ramírez “El Camello”

Emilio Torres Ramírez

Emilio Torres Ramírez

Jubilado hoy después de 65 años de operar las herramientas técnicas de prensa para periódicos del siglo XX, Don Emilio Torres Ramírez hoy enseña a las nuevas generaciones las bondades de una tecnología mecánica, física y química que por años los “Linotipos” permitieron la industrialización de la prensa escrita. Hoy es un gran referente en el Museo del Periodismo y las Artes Gráficas de Jalisco.

Don Emilio Torres hoy en día opera el Linotipo de generación Siglo XX en el Museo de las Artes Gráficas de Jalisco en la Ciudad de Guadalajara. Si!!! En la Casa de Los Perros, donde se tiene una serie de herramientas mecánicas del periodismo impreso de anteriores etapas a la computarización y digitalización de la prensa impresa en este 2015. Durante sesenta y cinco años fue operador de Prensas en el Periódico  El Informador que hoy circula con prensas de última generación y que presentaron hace algunos días con mucho orgullo la tercera y cuarta generación de este rotativo.

En ICONO reconocemos la labor que personajes de la talla de Don Emilio Torres Ramírez, que son los pilares de una industria mecánica que hoy opera en las plataformas digitales y en el mundo de la conectividad y la interacción. Este es un tributo a todos estos personajes de la Guardia de HONOR que honran el oficio de periodistas técnicos del siglo XX. Un saludo a Don Jorge Alvarez del Castillo Zuloaga en donde quiera que esté operando nuevos sistemas de la industria editorial.

Emilio Torres Ramírez

Emilio Torres Ramírez

Los Linotipos

Los Linotipos

La linotipia (también conocido como linotipo) es una máquina inventada por Ottmar Mergenthaler en 1886 que mecaniza el proceso de composición de un texto para ser impreso. Con la linotipia, el operador, al pulsar una tecla de un dispositivo similar a una máquina de escribir seleccionaba un carácter tipográfico determinado, y automáticamente la matriz o molde de la letra particular quedaba libre y salía de un depósito que se situaba en lo alto de la máquina. Dicho molde descendía a un centro común, donde dicha letra, seguida de otras, formaba las palabras y espaciados del texto.

Cuando una línea, formada por estas matrices, se completaba, pasaba automáticamente a una caja de fundición, donde entraba metal fundido y formaba un lingote que constituía una línea de caracteres de imprenta. Una vez que las matrices habían servido de molde para este fin, se recogían y se trasladaban nuevamente al receptáculo superior del cual habían salido inicialmente, distribuyéndose automáticamente en los cajetines que les correspondiesen. Quedaban así dispuestas una vez más para descender al pulsar sobre el teclado. De este modo, se iban componiendo las líneas de caracteres de imprenta con el metal fundido, hasta que el original entero quedaba acabado.

Pocos inventos han tenido tanta importancia y, al mismo tiempo, una vida tan corta. Nació en 1884 inventada por Ottmar Mergenthaler y pasó a la historia a mediados de la década de 1970. La linotipia supuso un hito en la historia de la impresión al ser uno de los avances industriales más importantes de los procesos tipográficos de impresión a gran escala.1 La máquina, parecida a las de escribir, permitía componer de forma automatizada los textos.

Los Linotipos

Los Linotipos

Los Linotipos

Los Linotipos

El linotipo fue una maravillosa máquina inventada en 1886 por el alemán Ottmar Mergenthaler. Funcionaba mediante matrices de bronce que contenían letras grabadas en bajo relieve. Estas se unían para formar líneas de texto por medio de un teclado y luego de un proceso de composición y fundición, producían lingotes metálicos a base de plomo con sellos en relieve, listos para ser ordenados y llevados al sustrato o papel que fuera necesario. Una vez finalizado el proceso, cada una de las matrices regresaba a su lugar para ser utilizada más adelante.

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¿Ciudadanos vs Políticos?

Enrique Toussaint desde nuestras REDES SOCIALES

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Enrique Toussaint

Enrique Toussaint

25/01/2015, de las columnas de El Informador extrajimos esta interesante postura de quien tenemos una excelente referencia como persona de criterios y de escalas en sus análisis y aseveraciones… el tema que sugiere debate, nos profundiza en una realidad social de quienes frente a un nuevo escenario electoral o una realidad dentro de la política y la administración pública obliga a la reflexión.

GUADALAJARA, JALISCO (25/ENE/2015).- El discurso político en México se ha tornado dicotómico: ciudadanos contra políticos.

Los primeros, honrados, trabajadores, incorruptibles; los segundos, abusivos, corruptos y sedientos de poder. No dudo que haya buenas razones para establecer esta dicotomía.

Es innegable que en este país, en Jalisco también, se ha configurado una clase política que domina los cargos públicos y negocia como propio lo que es de todos.

Este diagnóstico provoca que periodistas, especialistas y analistas políticos pongan tanta esperanza algo ilusa en el poder de las candidaturas independientes. Es como si las candidaturas independientes fueran el vehículo de salvación de una ciudadanía desprotegida ante los abusos de una clase política que está lejos de representar los intereses de la población.

Sin embargo, más allá de las candidaturas independientes, este discurso ciudadanos vs político, ¿qué tan útil es para el debate político en México? ¿Esta dicotomía nos sirve para explicar la crisis de representación en México?

De entrada, es importante señalar que esta aparente dicotomía entre ciudadanos y políticos no es un asunto nuevo y hay buenas razones para observarlo en el día a día de nuestra democracia. México es uno de los países de América Latina en donde menos mecanismos de participación ciudadana existen. Hacer un referéndum, un plebiscito o una iniciativa popular es prácticamente imposible. Asimismo, es uno de los marcos normativos que más atribuciones concede a los partidos políticos y que más cierra la posibilidad de que ciudadanos sin partido se postulen para cargos de elección popular. Hay que admitirlo, los partidos políticos se han vuelto hegemónicos en prácticamente todos los espacios de representación, incluso en aquellos donde no deberían extender sus tentáculos (Poder Judicial o universidades, por ejemplo). Es decir, el sistema de partidos en México es uno de los más protegidos del mundo, desde el punto de vista jurídico, económico y político.

Sin embargo, este discurso dicotómico no es nuevo; es más, lo podemos identificar como un discurso común en la política. Ahí tenemos la “casta” en Italia y España; la partidocracia en Francia o la oligarquía en Sudamérica. La división en dos del espectro político es tan viejo como la política misma. Sin embargo, la división entre políticos y ciudadanos que han utilizado partidos políticos como Acción Nacional (PAN), en el pasado y lo han retomado a nivel nacional en el presente, o Movimiento Ciudadano (MC), actualmente en Jalisco, plantea al menos cinco dilemas que es necesario atender de fondo.

Dilemas

En primer lugar, y desde mi punto de vista el más preocupante de los argumentos: “Los problemas de este país se resolverán cuando se vayan los políticos malos y lleguen los ciudadanos buenos”. Es decir, aquellos que ejercen el poder en los gobiernos son corruptos por naturaleza y constituyen el cáncer a combatir. Parte de la idea de que la corrupción se encuentra encapsulada en el Gobierno, y que por lo tanto la reforma debe ser ahí y sólo ahí. Por lo tanto, obvia que los problemas gubernamentales en México son más complejos que las personas que ocupan los cargos, ya que los malos gobiernos no son sólo producto de malos gobernantes, sino también productos de instituciones pervertidas que bien podrían “torcer” a supuestos ciudadanos con buenas intenciones. Es decir, las nuestras son instituciones que generan incentivos que premian la corrupción y que castigan la honestidad. Esta dicotomía moraliza la política y nos aleja de las necesarias reformas institucionales.

De la misma manera, esta narrativa de ciudadanos vs políticos crea la “falsa percepción” de que reformando el Gobierno, todo lo demás encontrará su cauce. Cuando la corrupción, la falta de observancia al estado de derecho, una economía que no crece y la inseguridad rampante no son problemas que se deriven únicamente del Gobierno, sino que están presentes en los barrios, las colonias, las escuelas, los hospitales, los comercios. ¡Bueno sería que todo nuestro problema fuera el Gobierno!

En segundo lugar, al reducir el espectro político a dos actores (ciudadanos y políticos) se pone más atención al mensajero que al mensaje. El problema de esta narrativa es que califica cualquier iniciativa que tiene su origen en la sociedad civil como algo positivo o anhelable, sin entrar a fondo al análisis de los impactos de la propuesta. En contraposición, cualquier propuesta que nazca de los “políticos”, provoca un juicio condenatorio casi en automático. Digamos que nos despoja de la postura crítica al calificar tal o cual iniciativa por su origen y no por su sustancia. Esto genera que el periodismo, los medios de comunicación y la opinión pública no se metan a analizar a fondo las consecuencias positivas o negativas de tal o cual política pública.

La propuesta de candidaturas independientes entra en esta categoría. Si bien, muchos dijimos que son necesarias para restarle poder a los partidos políticos que controlan todo el espectro de representación, también era importante señalar que sólo le estamos dando la vuelta al verdadero desafío: reformar de fondo el sistema de partidos y generar mejores condiciones para que los ciudadanos puedan fundar partidos, así como involucrarse en candidaturas externas. Otros, por el contrario, le dieron a los candidatos independientes una función mágica: ahora sí vienen los ciudadanos (y apareció Lagrimita). Algo así como el discurso que llevó a Silvio Berlusconi a la jefatura del Gobierno en Italia o el discurso anti-partidos de Fujimori en Perú. No conozco ningún sistema democrático de avanzada que se base en candidatos independientes; su importancia es innegable, pero su impacto es mínimo.

En tercer lugar, confunde la deformación de la política con la esencia del quehacer político. Es cierto, la política se ha deformado alejándose de lo que debería ser. Secrecía, negociaciones oscuras, dinero que puede comprarlo todo, marketing e imagen por encima de propuestas, o corrupción. Sin embargo, la política en esencia no es ni debe ser nunca sinónimo de todo eso. La política es la herramienta que nos dotamos como sociedad para resolver los problemas inherentes a la pluralidad. Pensamos distinto, por ello la política es el arte de ponernos de acuerdo para lograr los objetivos comunes. Al plantear la dicotomía político-ciudadano, lo que se denigra no es al político corrupto, indigno, sino a la política en general. Así, la ciudadanía escucha política y ya recibe todas esas cargas negativas que la perversión del concepto le ha provocado.

En cuarto lugar, si bien pone en el centro de la discusión a los políticos que deshonran su profesión (lo que de entrada es un acierto), también esconde a muchos otros culpables de en la problemática del país o del Estado. ¿No es cierto también que detrás de un político corrupto podemos encontrar a un empresario corruptor que llena de billetes al político a cambio de contratos, obra pública o una licitación a modo? ¿O no es cierto que detrás del problema de inseguridad en que vivimos no sólo están políticos incapaces, sino también narcos despiadados que están dispuestos a todo por unos dólares? ¿No es cierto que detrás de los malos servicios de telefonía o internet, o incluso televisión, hay monopolistas que se resisten a abandonar su férreo control del mercado? Se debe admitir, muchos problemas surgen de un Estado incapaz de regular, pero eso no excluye a muchos más sectores sociales y económicos que se encuentran vinculados a los problemas tenemos como sociedad. Creer que todo es culpa de los políticos, nos lleva a una confusión y a un reduccionismo claro.

En quinto lugar, mete a todos los políticos en el mismo cajón. “Todos los políticos son iguales”, así de fácil. Sin ningún acercamiento crítico y partiendo de una base empírica muy limitada, esta narrativa dicotómica provoca que perdamos el juicio para identificar las diferencias que sí existen entre políticos y entre proyectos partidistas. No es cierto que Andrés Manuel López Obrador, Enrique Peña Nieto y Gustavo Madero sean lo mismo. Tampoco es cierto que Enrique Alfaro, Ricardo Villanueva y Alfonso Petersen representen lo mismo.

Matices

La brocha gorda de esta dicotomía lleva implícito el asignarle valores negativos a toda la clase política, sin importar trayectoria, propuestas, logros o fracasos. En el mismo ejemplo, tampoco es capaz de dividir entre “ciudadanos”. Al ser el ciudadano una oposición al político que representa todo lo malo y corrupto, eso quiere decir que el ciudadano que no es político significa todo lo bueno, deseable e incorruptible. Así, le damos el mismo juicio al ciudadano que atiende bien sus deberes, paga impuestos y es ético en su relación con los demás, que aquel ciudadano que paga viola las normas, corrompe y abusa de los demás. Esta dicotomía nos traslada al relativismo, donde uno es según el lado de la moneda en la que se encuentre.

He decidido poner especial énfasis en lo que considero nocivo para el discurso político, aunque es innegables que esta narrativa acarrea consecuencias positivas: pone en el centro del debate la apertura del sistema político; visibiliza la actuación opaca de aquellos que como clase monopolizan el acceso a los cargos públicos; evidencia a deformación de la política en una actividad que abandona su naturaleza pública para constituirse en un negocio privado de unos pocos. El discurso ciudadanos vs. políticos tiene esos matices, esas dos caras, una que deforma el debate político y otra que lo enriquece.

En México vimos en la pluralidad política, expresada en el voto, la base del cambio institucional en el país. La decepción para muchos ha sido más que profunda. La transición en el año 2000 no sólo no resolvió los problemas de fondo del país, sino que la transparencia y la pluralidad parecen haberlos multiplicados. Sin embargo, la dicotomía ciudadanos-políticos nos aleja de las soluciones estructurales a los problemas que vive el país. Ni la impunidad, ni la falta de Estado de derecho, ni menos la corrupción, son problemas que sólo afectan a los políticos. Este discurso fue clave para crear el Instituto Federal Electoral (IFE) o para constituir los organismos autónomos de transparencia o fiscalización a nivel estatal y nacional. Sin embargo, no resulta tan efectivo para resolver problemas como el Estado de derecho o la corrupción. En conclusión, ciudadanos y políticos no deberían ser enfrentados ni en el discurso, por el contrario la apuesta para nuestra democracia es hacer que de poco en poco políticos y ciudadanos sean sinónimos.