Conrado Trapero EL TIEMPO, TODO UN MISTERIO

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Utopía… Conrado Trapero

Utopía Galeano desde Redes Sociales

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SOÑAR SE VALE… Siempre estará en nuestro ánimo el hecho de pensar que mañana estará mejor, que la semana entrante mejoraran las cosas, que con el año nuevo se disiparan los problemas y porque no, que pasaremos a vivir de mejor forma y manera y que encontraremos un mundo mejor.

Recuerdo las palabras que alguna vez leí de Héctor Galeano, cuando alguien le pregunto ¿Qué es Utopía? Pregunta difícil de responder, pero que el salvo con toda elegancia:

“La Utopía, es como el horizonte” dijo, si camino diez pasos se aleja otros diez, si camino veinte, se aleja veinte, y así sucesivamente. ¿Entonces? pregunto el interlocutor. ¿La Utopía es algo inalcanzable? No lo sé,- dijo – de lo que si estoy convencido es que me hace caminar, hace que me mueva y eso ha sido el motor para los que nos precedieron y es el motor de los que aquí vivimos.

Moviéndonos, buscando, soñando, es que la humanidad avanza, crea, construye, inventa. En ocasiones tropieza y cae, pero el impulso y la esperanza de algo mejor, hace que uno se levante, que muchos se levanten y aunque el horizonte se siga viendo lejos.
Si amigos: SOÑAR SE VALE.

Por: Conrado Trapero Rivas
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Editoriales de Conrado Trapero

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Eduardo Galeano

Eduardo Galeano

En todos lados se cuecen habas…

Por Conrado Trapero

Por Conrado Trapero

EN TODAS PARTES SE CUECEN HABAS.

Por: Conrado Trapero Rivas

12/01/2015

Hace un par de meses, recibí un correo enviado por un querido amigo, ciudadano francés, quien viviera por más de cincuenta años en México, ahora retirado y viviendo es su casa solariega en sur de Francia en La Provence.

En ese correo, mi amigo se lamentaba por lo que estaba ocurriendo en nuestro país. El caso de Tlatlaya, los 43 estudiantes desaparecidos en Guerrero, el tema de los maestros en Oaxaca, el caso Michoacán (estado donde nació su esposa) MI amigo me comentaba que había planeado venir a Guadalajara en abril de este año a visitar a sus hijos y nietos, pero como veía el panorama, estaba considerando seriamente, no hacerlo. La paz provinciana de la que estaba gozando en su pequeño pueblo del siglo XII no la cambiaría por venir a un país convulso y lleno de peligros, como lo podía comprender leyendo o viendo los noticieros a los que tenía acceso en su hermoso entorno.

En días pasados se detono, lo que muchos estaban avizorando, el fundamentalismo religioso apareció con su rostro más feo, manchando a los musulmanes que desean vivir en paz; las múltiples exigencias de los musulmanes, no solo en Francia, Holanda, Bélgica, Alemania, España. Las declaraciones de los distintos jefes de estado que en días y meses pasados pudimos leer a través de la red, diciendo de manera contundente, que si querían vivir en sus países, que las reglas a respetar eran las locales y que en caso contrario, la puerta estaba abierta.

Dicen que este domingo 11 de enero, más de millón y medio de franceses salieron a las calles (dicen que fueron dos) en apoyo a la libertad de expresión, en apoyo a sus creencias,  a su forma de vida, y una buena cantidad de jefes de estado marcharon a la cabeza del contingente en apoyo.

Esto se torna peligroso a mí entender. Ya identificaron al enemigo, ya tienen una maniobra de distracción muy fuerte, muy creíble, para que los ciudadanos, miren hacia otro lado y olviden  los problemas que los aquejan. La guerra, para muchos es la solución, y obvio, estará alentada por quienes fabrican armas y cartuchos y toda clase de insumos para la industria bélica.

Las caricaturas del profeta, irrespetuosas por cierto, no justificaban la matanza, ni tampoco la irrupción en los restaurantes y supermercados Judíos, pero la pregunta que subyaces es: ¿Fueron el fanáticos, o los de enfrente?

Como sea, yo le diré a mi amigo, que hoy por hoy declino su invitación para visitar su lugar de retiro. Porque como decía al principio “En todos lados se cuecen habas”