Jaliscienses que dan pena ajena…

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Jaliscienses que dan pena3

Otro personaje de Jalisco… Francisco Javier Conejo Cejudo que se expone como corrupto, Otro mencionado es Abraham Glez. Uyeda, a quien también también expone Reporte-Indigo, incrustados en FIRA, Gobernación… ojalá en breve se descubran todos os dispendios que han comprometido las finanzas de Jalisco con Emilio Glez. Márquez.

Ésta es la historia de una financiera creada en el sexenio de Felipe Calderón… que otorgó créditos con fondos federales a empresas que nacieron en el sexenio de Felipe Calderón… Una financiera cuyo principal accionista y beneficiario es el jalisciense que destapó en 2004 a Felipe Calderón… El mismo que fue coordinador de campaña del fallido candidato panista de Felipe Calderón y que favoreció con esos créditos a amigos, socios y empleados que crearon sus empresas en el sexenio de Felipe Calderón.

Por Ángel Plascencia
Jaliscienses que dan pena

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Martha Higareda…. “… cuidaría los medios…”

El pasado 24 de junio en la portada de GENTE del periodico MURAL de Guadalajara Jalisco, en la portada aparecen una serie de actores a quienes se les entrevista en el supuesto detalle de imaginar su elección como Presidentes de México, que acciones implementarían…. es de llamar la atención la declaración de la actriz Martha Higareda quien expresa la siguiente propuesta la cual transcribimos integra:

“Los medios de comunicación son en gran parte responsables de la imagen que tiene un país en el resto del mundo y dentro de el mismo, y si yo fuera presidente de México, me acataría a hacer uso correcto de la información de los mismos. Comenzaría a equilibrar las noticias que se dan sobre el acontecer de nuestra sociedad; no está padre que veamos solo cosas negativas.”

Reporteros de ZETA

Llevan documental sobre reporteros asesinados a NY

¡HEY! • 5 JUNIO 2012 – 9:01AM — EFE

El documental llamado “Reportero” es un un documental que relata la historia de la revista mexicana Zeta y de sus periodistas asesinados por sus trabajos de investigación sobre el narcotráfico

Nueva York   • La cinta Reportero, un documental que relata la historia de la revista mexicana Zeta y de sus periodistas asesinados por sus trabajos de investigación sobre el narcotráfico
en ese país, es uno de los 16 filmes que se presentarán en el Festival de Cine y DerechosHumanos de Nueva York.

“Como cineasta, el trabajo que más me interesa es el del compromiso social”, dijo el director de la cinta, Bernardo Ruiz, al tiempo que señaló que también busca llevar al público en Estados Unidos “una historia más profunda, un diálogo más elevado, sobre esos personajes valientes y comprometidos”, en referencia a esas vivencias de algunos periodistas mexicanos.

Ruiz considera su nueva participación en ese festival, que tendrá lugar del 14 al 28 de junio próximos, como una oportunidad “muy importante” para hablar sobre lo que ocurre en México, en un año que también es electoral.

En ese festival, que tendrá lugar en el Centro Lincoln de Nueva York y que ya está en su vigesimotercera edición, se presentarán películas sobre historias “de injusticia, opresión y resistencia” de doce países, dijeron los organizadores.

El documental de Ruiz, un mexicano nacido en Guanajuato y que creció en el condado neoyorquino de Brooklyn, se exhibirá así por primera vez en Nueva York.

Con Reportero, el cineasta lleva a la pantalla la historia y evolución de la revista Zeta, que comenzó a circular en abril de 1980 en Tijuana, a través de la mirada de Sergio Haro Cordero, periodista, fotógrafo y uno de los fundadores del semanario.

Ruiz explicó inicialmente tenía previsto hacer un filme sobre un albergue para menores de edad recién deportados en la ciudad de Mexicali, y no uno relacionado con el narcotráfico, pero la temática de ese problema lo atrapó.

El cineasta y productor recordó que 2007 y 2008 “fueron los años en los que se empezó a poner muy caliente el narcotráfico en el norte de México, un tema tan presente que no narrar esta historia hubiera sido un error grande”.

A Ruiz le recomendaron que hablara con Haro Cordero, un periodista con casi tres décadas en la profesión y quien se convirtió en el protagonista de Reportero.

El director sigue a Cordero, que vive en Mexicali, en su vida cotidiana mientras éste recuerda sus inicios como periodista y su incorporación a Zeta, que intercala con testimonios como el de la codirectora del semanario, Adela Navarro.

Niños Incómodos para POLITICOS COMODINES

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XXVII Asamblea Anual AME

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Notiecos/Manzanillo.- Colima se mantiene como uno de los estados más seguros de la República Mexicana, aquí se promueve el desarrollo armónico y existe, además, plena libertad de expresión para el ejercicio periodístico, dijo el presidente de la Asociación Mexicana de Editores, Gonzalo Leaño Reyes, tras iniciar la asamblea anual de la AME. Para el también director general del periódico tapatío Ocho Columnas, estos factores fueron fundamentales para que el comité directivo de la AME eligiera al estado de Colima como sede de la XXVII Asamblea de la Asociación Mexicana de Periódicos A.C., que se realiza del 24 al 27 de noviembre, en el Hotel Gran Bay de Manzanillo, con la participación de directivos, propietarios y representantes de 120 rotativos de todo el país.

“La Asociación Mexicana de Editores de Periódicos considera hacer sus asambleas en los lugares en donde exista plena libertad de expresión y naturalmente donde exista la mayor seguridad para los asistentes y Colima es hoy en día uno de los estados más seguros de la República, es por ello que consideramos muy importante y muy valioso hacer esta asamblea en Manzanillo y en este hermoso lugar de Isla Navidad”, puntualizó Gonzalo Leaño.

AME se reúne dos veces al año y para ello busca lugares en donde existan las condiciones necesarias en materia de seguridad y en donde se practique también libertad plena de expresión, “y Colima es uno de los estados en donde actualmente se vive con mayor libertad y mayor seguridad; esa fue una de las razones por las cuales nosotros pretendimos traer este congreso a Colima”, reiteró.

En palabras de Leaño Reyes, Colima se ha caracterizado a nivel nacional por ser uno de los estados más progresistas del país, distinguiéndose por su infraestructura, comunicaciones, transporte y la calidez humana de los colimenses; además de contar con el puerto de altura más importante de México: Manzanillo.
Y señaló que el trabajo realizado por el gobernador Mario Anguiano ha sido fundamental en la consolidación de Colima como una de las entidades con mayor seguridad y desarrollo armónico de todo México.

Por ello, la Asociación Mexicana de Editores de Periódicos, conformada por medios impresos de todo el país, reconoció al mandatario colimense con el galardón Benito Juárez, que entrega anualmente a los gobernantes que se han distinguido por la promoción e impulso al desarrollo de su estado.
“Consideramos que el señor gobernador Mario Anguiano Moreno es uno de los hombres que está haciendo una de las actividades de gobierno de mayor envergadura actualmente en la República Mexicana, y también por el apoyo que generosamente nos otorgó el Gobierno del Estado de Colima para realizar esta asamblea, es que consideramos que fuera importante que recibiera esta presea”, concluyó Gonzalo Leaño.


CONFERENCIA CON ZEKE MONTES:

Entrevista con GUILLERMO WOODWARD Agencias Aduanales

 ENTREVISTA CON SALVADOR VILLALOBOS “CONSEJO DE LA COMUNICACIÓN DE LAS EMPRESAS”

 Entrevista con CARLOS VALDEZ  Editor en Manzanillo COLIMA

Por la Federalización del Delito en contra de Periodistas

La acuarela no permite errores: Jorge Monroy

El pintor Jorge Monroy fue alumno de Alfonso de Lara Gallardo, Jorge Martínez y Tomás Coffeen.

    • Artes plásticas

Por su trayectoria, el pintor recibe hoy el Pincel de Plata del Festival Cultural de las Fiestas de Octubre

GUADALAJARA, JALISCO (10/OCT/2011).- Si algo tiene de particular la acuarela es que tal vez es una técnica que permite atrapar el instante fugaz de una emoción, reflexiona Jorge Monroy sentado afuera de su estudio en medio del Bosque La Primavera, rodeado de un jardín lleno –repleto- de pequeñas cactáceas.

“Una acuarela tiene que hacerse de una sentada de principio a fin porque se seca muy rápido. Y los estados de ánimo así son, duran poco; otras técnicas como el óleo, por ejemplo, obligan al pintor a hacer un cuadro en periodos más largos, en los cuales hay de todo tipo de emociones”, comenta el acuarelista, quien por su trayectoria recibirá  hoy el Pincel de Plata de las Fiestas de Octubre.

En su estudio hay una paleta recién usada para la pintura de la ciudad de Monclova (Coahuila) que se publicó este domingo en el suplemento Pasaporte de este diario, en el cual colabora desde hace más de tres décadas haciendo ilustraciones sobre destinos turísticos.

“Mis dos grandes pasiones siempre han sido viajar y pintar, y desde joven descubrí que ambas podían convivir, así que tengo años encantado con esta doble vocación. He viajado por todo el país y más de ocho veces a Europa”, cuenta el artista, quien estudió en la Escuela de Artes Plásticas y tuvo como una de sus mayores influencias al maestro Alfonso de Lara Gallardo, y fue alumno de los pintores Jorge Martínez y Tomás Coffeen.

Monroy, como muchos artistas, dice que nació con el pincel en la mano. Estudió paralelamente Turismo y Artes Plásticas, y en el segundo semestre de esto último fue donde tuvo la oportunidad de conocer a De Lara Gallardo, de quien aprendió el gusto por la acuarela.

A pesar de que tiene más de 40 años pintando paisajes de todos los lugares que ha visitado, “ninguna acuarela es parecida”. En esta técnica, Jorge Monroy considera que es fundamental saber dosificar la emoción y, antes de dar el primer brochazo, se tiene que saber la estrategia, porque “en esta técnica sólo tienes una oportunidad y la regla de oro es que nunca se encima nada”.

Accede a la galería fotográfica de El Informador con un clic en la imagen

Algo más sobre Jorge Monroy

Los periodistas y el poder

“A los periodistas les encanta el poder”

El legendario reportero estadunidense, autor de La mujer de tu prójimo yHonrarás a tu padre, entre otros libros memorables, habla de su manera de trabajar, meticulosa, sin prisa, del respeto que tiene por sus entrevistados, a los que se acerca sin prejuicios, y de su desdén por la grabadora, a la que considera un instrumento de abuso.

Foto: Ana Paula ded Souza, de su propio blog en wordpress.com
El hombre más elegante del periodismo toma notas en unos pedazos de cartón y no en una libreta tipomoleskine. Corta las tiras que el personal de la tintorería introduce en sus camisas para mantenerlas sin arrugas y guarda los trozos en el bolsillo interior de su saco. Tiene una letra pequeña y apretada. Apunta casi todo lo que ve y escucha. Siempre. Hoy, por ejemplo, está haciendo una lista de los reporteros que hemos venido a hablar con él en la terraza del restaurante del Hotel Intercontinental de Madrid, un lujoso y antiguo palacio de siete pisos, en el Paseo de la Castellana, la céntrica avenida de la capital española que parece calcada del Paseo de la Reforma de la Ciudad de México.

Es una mañana soleada y estamos en uno de esos típicos “maratones de entrevistas” que las editoriales organizan para sus autores con el objetivo de promocionar un libro. Gay Talese recibe uno tras otro a los representantes de los medios de información. Tiene experiencia en esto. Es toda una celebridad. Un icono del periodismo mundial. Lo sabe y lo tiene perfectamente interiorizado. “Encantado, Mr. Talese”, le dicen una y otra vez. Y él espera las preguntas con una sonrisa amable.

Mr. Talese viste un traje gris de tres piezas hecho a la medida, camisa de cuello blanco, corbata dorada bien anudada que sobresale del chaleco ajustado, pañuelo de seda color vino, como sus zapatos, sombrero color marfil que cubre sus canas y un Cartier de oro y números romanos en la muñeca izquierda. Todo un dandi.

Cuarenta años atrás, Gay Talese quiso conocer realmente a la Mafia. Cubría para The New York Times el caso de los Bonanno, una de las cinco familias más poderosas del crimen organizado en Estados Unidos. Habían secuestrado a Joseph Bonanno y pronto la policía neoyorquina dijo que el patriarca estaba muerto. Un año después, sin embargo, Bonanno reapareció de forma misteriosa desatando una sangrienta disputa entre familias mafiosas.

Talese se puso al tanto de la investigación y un día en los juzgados vio a Bill Bonanno, el hijo del famoso jefe, hablando con un abogado. Se acercó a ellos con una curiosidad impulsiva. “Sí —les dijo—, soy periodista, pero no les voy a hacer preguntas. Sólo quiero que me escuchen un minuto y enseguida me voy”. Se dirigió a Bill: “algún día quiero escribir sobre ti. Me gustaría saber cómo eras cuando eras más joven. Mira: dentro de muchos años, cuando mueras, sólo quedará la información estereotipada que ha dado la prensa sobre ti y sobre tu familia. Así que nadie te conocerá realmente. Por eso, algún día, me gustaría conocerte. No quiero saber si has matado a alguien, para eso está el FBI. Quiero saber cómo eres como persona”.

Durante un año, Talese llamó varias veces al abogado de la familia con la esperanza de lograr un encuentro con Bill. “Eres un pesado. Está bien, cenaremos contigo”, le respondió después de tanta insistencia. Fueron a un restaurante cerca de la sede de la ONU, en Nueva York, y el principal tema durante la conversación fue la familia.

Una semana más tarde, Bill Bonanno, su esposa y sus hijos fueron a cenar a la casa de Gay Talese. “Mi mujer preparó una cena espléndida. A mi hija, que entonces tenía dos años, le llevaron un paquete grande. Era un carrusel con caballitos que subían y bajaban al ritmo de una música… de… mafia: “love mystic the world”.

Un día después de esta entrevista, el escritor Juan Cruz, ante un abarrotado Salón de Actos de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, le preguntará a Talese: “¿cómo le dices a tu mujer: un gánster va a venir a cenar a casa?” Y la respuesta será inmediata y con la mayor naturalidad: “Mi esposa es editora, le interesa la escritura y el poder del lenguaje. Tiene la curiosidad que yo también tengo. Así que tener a un gángster en la casa era tener a un invitado más. Cuando hice La mujer de tu prójimotambién llevé gente a casa: gente obscena, actores porno… El secreto está en no definirlos antes de conocerlos y en darles la oportunidad de que se expliquen. Nada más”.

Pues bien, pasaron tres años luego de aquella cena, tiempo en que el periodista y el mafioso siguieron frecuentándose, y Bill Bonanno fue acusado de fraude fiscal. “Era muy probable que lo encerraran cuatro años. Le dije que eso era mucho tiempo, que teníamos que hablar. Y charlamos durante varios meses. Comencé a tomar notas. Y realmente comencé a conocerlo. Sin prejuicios, que es lo que debemos hacer los periodistas cuando nos acercamos a alguien”.

“Mira —dice Mr. Talese levantando el dedo índice, convirtiendo la charla en una lección—: no sé si en las escuelas de periodismo enseñen esto. Pero si eres una persona joven y quieres seguir esta carrera, debes saber que harás algo de mucho valor: ampliar el conocimiento de nuestra sociedad. Y para ello debemos tener curiosidad por la verdad. En realidad nunca conseguiremos la verdad absoluta, pero sí que los demás nos digan cómo ven y cómo viven el mundo. Los mafiosos también son personas. Y tenemos la obligación de acercarnos a ellos sin prejuicios, sin estar predispuestos, así sean asesinos o terroristas. Son personas que tienen zonas marginales o grises con razones para comportarse así. Para matar, por ejemplo. Y nosotros debemos conocer esas razones. Comprenderlas. Por eso, muchas veces, lo que uno escribe es todo un reto. Porque darle voz a los delincuentes no está bien visto”.

Foto: Sergio Fonseca

Talese se infiltró en la intimidad de los Bonanno durante seis años y descubrió que “la Mafia es un puñado de gente atrapada en las tradiciones. En los 50 y 60 los mafiosos aparecían en la prensa, pero yo me preguntaba qué era lo que hacían cuando no estaban disparando. Y me propuse humanizar a este tipo de gente. Hoy se podría hacer otro libro sobre la mafia con la familia de Mubarak, en Egipto. O de Gadafi, en Libia, porque él también esconde una gran historia: un hombre lleva 40 años en el poder manteniendo estrechas relaciones con varios países y en dos años todo cambia. Es el mismo hombre, pero hoy se le ve de manera distinta. ¿Por qué?”

Desde hace 50 años, Mr. Talese vive en un edificio de cuatro pisos del Upper East Side de Nueva York. Poco a poco, gracias a las millonarias regalías de sus libros, fue comprando cada departamento hasta hacerse dueño de todo el edificio. En el segundo piso está la sala y es común que ahí estén sus dos perros terrier australianos. En el tercer piso duerme con Nan, su esposa, pero ahí sólo están las cosas de ella: su ropa, su escritorio.

Nan Talese es una mujer de facciones finas, ojos verdes y grandes, que siempre está al lado de Gay Talese. Llevan casados 52 años. Nan es una destacada editora de Random House, donde se encarga de las obras de estrellas de la pluma como Ian McEwan, Margaret Atwood, Pat Conroy… Gay Talese está por publicar un libro donde contará la historia de su matrimonio haciendo especial énfasis en la manera en que la pareja sobrellevó la tórrida investigación que él hizo para La mujer de tu prójimo, donde tuvo relaciones con otras mujeres, vivió en una comuna de amor libre y regenteó dos saunas.

En el cuarto piso de su casa está uno de los dos estudios de Talese: lleno de libros, fotos y muchas cajas de archivo decoradas por collages elaborados por él mismo. Aquí se baña, desayuna, se viste, atiende el teléfono y tiene un clóset con casi un centenar de trajes bien cortados, de diferentes colores y texturas. El piso inferior es su “búnker”: un estudio donde escribe sin ninguna distracción.

El día comienza para él poco antes de las ocho de la mañana. Sale de la habitación conyugal y sube al cuarto piso. Se baña, se pone su elegante atuendo del día y sale a comprar el New York Times. Vuelve a casa y se instala en su “búnker.” Desayuna café y un muffin integral y cuando termina se sienta a trabajar tras el escritorio.

En tiras de cartulina de la tintorería elabora los esquemas que delimitan las escenas de sus relatos y luego comienza a escribirlas. Es un trabajo artesanal, como si, inspirado en su padre, cosiera con cuidado palabras, líneas, párrafos, escenas… Y se ocupa de que no se noten las costuras.

Agarra una libreta amarilla a rayas y un lápiz. Su primer objetivo es construir una oración y escribirla en letras mayúsculas. La mira, cambia alguna palabra, reescribe. Pone tanto cuidado que a veces le lleva un par de días elaborar cinco o seis oraciones. Pero cuando tiene ya unas cuatro o cinco páginas escritas, las pasa a máquina eléctrica a triple espacio.

Vuelve a revisar y edita hasta reducir todo a una sola página. Pega la hoja en la pared porque dice que así puede ver cómo se mueven las escenas, cómo funciona el lenguaje y cómo fluyen las oraciones. Se esfuerza por ver el texto con ojos frescos, como si fuera otra persona, y no él, la que escribió ese material. Utiliza el mismo método para hacer un reportaje o un libro. Reconoce que es lento, lentísimo. Por eso es común que rechace los encargos de los editores de revistas. “No puedo hacer nada de un tirón. Ni siquiera un titular”, sostiene. “Si acepto hacer una reseña, se me esfuma mes y medio de mi agenda”.

Hacia el medio día come un sándwich y cuando van a dar las dos de la tarde sale rumbo al gimnasio. Ahí pedalea un buen rato en una bicicleta estática. A las cuatro ya está en su estudio del cuarto piso. Revisa la correspondencia, hace algunas llamadas telefónicas. Baja de nuevo a su “búnker”, revisa el texto que hizo en la mañana y continúa escribiendo hasta las ocho de la noche. Entonces sale a cenar a algún restaurante. A más tardar a la media noche se dispone a dormir.

Gay Talese tenía 15 años, una educación católica que lo reprimía y una calificaciones mediocres cuando publicó su primer artículo en un periódico escolar de Ocean City, New Jersey, donde nació en 1932. Había aprendido a observar y a escuchar viendo interactuar a su madre con las clientas de su tienda de vestidos. Y había aprendido, también, a ser paciente y meticuloso viendo a su padre confeccionar trajes en su sastrería. “Esa fue mi mejor educación para hacer lo que hago. Fueron mis padres los que me dieron las claves para ser periodista: reporteo como mi madre y escribo como mi padre”, dice ahora con el orgullo en la mirada.

Estudió periodismo en la Universidad de Alabama y lo contrataron como mensajero en The New York Times. Un día se preguntó cómo se formaban los titulares que se exhibían en lo alto del edificio del periódico. Y descubrió al hombre que manejaba 15 mil focos de 20 vatios para formar palabras. Escribió su historia, se la entregó a un editor, la publicaron y a partir de entonces se convirtió en uno de los reporteros del diario más importante del mundo.

Sus textos sobresalían porque abordaba los acontecimientos desde ángulos diferentes. Contaba un partido de beisbol a partir de la pelea de unos novios en las gradas o un incendio en un barrio neoyorquino privilegiando la conversación de los vecinos que veían lo que ocurría desde la ventana de sus casas.

“¿Qué es esto, en nombre de Cristo? En el otoño de 1962 —escribe Tom Wolfe en El Nuevo Periodismo(Anagrama, 1977) — se me ocurrió coger un ejemplar de Esquire y leí un artículo [de Gay Talese] que se titulaba ‘Joe Louis: el rey hecho hombre de edad madura’. El trabajo no comenzaba en absoluto como el típico artículo periodístico. Comenzaba con el tono y el clima de un relato breve, con una escena más bien íntima”. A esta forma de dar información mediante técnicas literarias, Wolfe la llamó “Nuevo Periodismo”. No es que antes no se hubiera hecho. Era, simplemente, que comenzaba a ser más común en las publicaciones más importantes de Estados Unidos y esa etiqueta serviría para consagrar a algunos autores que le daban al relato de no ficción la misma importancia que las obras de ficción.

Mr. Talese ha estado más preocupado por lo que rodea a la noticia que por la noticia misma. Es un observador apasionado y prefiere fijarse en los desconocidos y en los perdedores, como el encargado de escribir los obituarios para The New York Times, el exitoso boxeador que luego cae en el olvido o los obreros de los puentes que unen Brooklyn con Staten Island.

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Gay Talese. Honrarás a tu padre, Alfaguara, España, 2011, 640 pp.

En julio de 1999, por ejemplo, se llevó a cabo la final del Rose Bowl. La selección de futbol femenino de China se enfrentó a la de Estados Unidos. Casi al final del segundo tiempo, una jugadora china falló un penalti y China perdió el partido. Mr. Talese estaba detrás del televisor y vio en esa chica, Lu Ying, una gran historia. Invitó a comer al director de la marca deportiva Nike, patrocinadora del equipo chino, y le pidió ayuda para contactar a la deportista. Quería averiguar qué significaba pasar por ese tipo de derrota. Para Talese, esa chica encarnaba al gigante asiático que era capaz de sobreponerse a la adversidad y a la desilusión. Así que se fue a Pekín dispuesto a pasar ahí una buena temporada.

El equipo entrenaba para los Juegos Olímpicos de Sydney. Talese pudo charlar con Lu Ying y descubrió que el centro de la historia era la madre de la chica. ¿Por qué una mujer pobre, perteneciente a la generación de la Revolución Cultural, impulsa a su hija para que triunfe en el futbol? A la señora le interesó hablar y permitió que el periodista la visitara. Un día Talese conoció a la abuela de Lu Ying, una anciana de pies diminutos, y pensó: “en realidad esta es una historia generacional sobre una abuela, una madre y Lu Ying”. Las visitó una y otra vez, hasta que obtuvo una historia completa y simbólica.

Hoy, que todo es instantaneidad, Mr. Talese privilegia la observación llena de paciencia y el reportaje profundo. Nunca tiene prisa. “Yo siempre estoy atento de quién está a mi alrededor. Se trata de ser conscientes de los demás y de no ignorarlos. Toda la gente es interesante. Siempre puedes escribir sobre ellos, aunque no sean famosos. Sólo hay que tener suficiente paciencia para conocerlos. Un periodista puede encontrar más conocimiento con la gente que normalmente no se habla. Se suele hablar con los vencedores, con los poderosos… pero no con los perdedores y con los oprimidos. La gente famosa y poderosa es la que ocupa las portadas de las revistas. Porque a la gente y a los periodistas les encanta el poder. A mí, sin embargo, nunca me interesó cubrir el Capitolio de Washington porque ahí los periodistas están seducidos por el poder. A lo que voy es que a nuestro alrededor hay muchos personajes más: los asistentes, el técnico de la luz, la gente que rodea a los famosos. Hay que hablar con la gente que todos los días ve cómo los famosos viven de la fama y del poder. Ahora bien, publicar la historia de alguien que no sea famoso es una labor más ardua: tienes que esforzarte más a la hora de reportear y escribir. Ah, y también en convencer al editor de que la publique. Pero si está bien contada no tendrás problema. El secreto es tener curiosidad, paciencia y perseverancia. Pero la cualidad más importante es la paciencia. Por eso cuando un editor mete presión hay que recordarle que si quiere calidad, un reportero necesita tiempo para crear un producto bello”.

Talese es autor de 11 libros, entre los que destacan El reino y el poder, Retratos y encuentros Vida de un escritor. Siempre ha sentido una gran curiosidad por la manera en que la gente común enfrenta épocas tumultuosas y sobre el conflicto entre la tradición y el cambio. “Todo lo que quiero es ver a la gente en su hábitat. Verla lo más posible. Es lo que yo llamo ‘el fino arte de frecuentar’. Me gusta estar ahí donde la persona trabaja o donde pueda ver cómo interactúa con otros. Quiero interacción, conversación y conflicto. Quiero que la gente me cuente sus historias y me permita hacerlas públicas. Y para eso hay reglas: nunca mentir, nunca sacar ventaja de la gente con la que estás trabajando y nunca defraudar la confianza que han depositado en ti. Llevo medio siglo haciendo periodismo y hoy puedo decir que siempre soy capaz de mirar a los ojos a las personas sobre las que he escrito. Los periodistas deben ser exploradores insaciables. Deben ser como los mineros: encontrar a alguien, cavar en él, sacar un material valioso, pulirlo y hacer una joya. Eso es hacer del periodismo un arte: crear textos que permanezcan en la memoria y en la retina del lector. El periodismo no puede ser relación de una sola noche. Hay que invertir mucho tiempo en acercarse a una persona. Tener curiosidad, paciencia, educación, respeto para establecer una relación de confianza. Viajar, conversar, conocer de primera mano aquello sobre lo que estás hablando”.

Desde que comenzó a hablar, Mr. Talese mira con desdén la grabadora. No le gusta, él nunca ha usado una. Incluso la considera un instrumento de abuso. “Hay veces que alguien se desahoga plenamente contigo. Y tú ves ahí un gran titular. Pero puedes hacerle daño. Dices: ‘Me lo dijo, lo tengo grabado, no miento’. No. Hay que ser sensible. Nunca utilices el desahogo de alguien en tu beneficio. No hagas daño. A ver: no es que uno tenga que ser el protector de los personajes de sus historias. No. Simplemente hay que comprender que hay veces que decimos cosas, charlando tranquilamente, de las que luego nos arrepentimos. Mejor hay que adentrarnos más, ver más, preguntar más: ‘¿qué quiere decir con esto?’ A veces la gente exagera las cosas para mantener tu interés. Hay que ser pacientes y pasar más tiempo con ellos. No se vale sacrificar la historia y el personaje por un titular”.

Pero este maestro no es infalible. Ha tenido sus fracasos profesionales: “pensé en ir a Cuba y logré conseguir una visa. Quería escribir sobre beisbol, mirar a la gente que va a los partidos y ver otras cosas… sobre… Fidel Castro. Pasé tres semanas ahí. Pienso que la historia de Castro no se ha contado desde su punto de vista. Nunca. Castro sigue vivo y tiene una visión particular. Es una figura mundial y no sé si en un futuro, con una revisión de la historia, sea considerado un héroe, como ocurrió con Napoleón. Pero no pude hablar con él. Lo intenté pero no lo logré”.

A sus 79 años, Mr. Talese, el viejo del “Nuevo Periodismo”, tiene la agilidad y la elegancia de un bailarín. Es delgado y tiene maneras de un gentleman. Ha venido a España porque Alfaguara acaba de publicar la nueva edición en español de Honrarás a tu padre. Debate hizo lo propio hace unos meses con La mujer de tu prójimoy él está maravillado con la expectación que ha causado en este país.

Después de hablar tanto, bebe agua en una copa de cristal. Todavía lo esperan más reporteros con más preguntas, seguramente algunas iguales a las que ya ha contestado. No obstante, él no deja de ser cordial. Está emocionado: dentro de un rato se va a la Plaza de las Ventas para ver, por primera vez en su vida, una corrida de toros.

Víctor Núñez Jaime