En la Biblioteca de Jacobo Zabludovsky

En la Biblioteca de Jacobo Zabludovsky

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“Luis Tierrasnegras” en sus imágenes publicadas en el magazine “Quién” que tienen como marco la oficina Biblioteca de Jacobo Zabludovsky ubicada en la Torre Esmeralda de la ciudad de México en el Distrito Federal, es la referencia que nos transporta a escudriñar algunos de los libros que conforman la colección del periodista. Hoy gracias a la tecnología y al acceso de la información, este viaje ha sido toda una experiencia inigualable.

Hoy gracias al ingenio de nuestro editor Álvaro López la mesa de redacción tiene entre sus curiosidades una introspección cercana a la vida personal del periodista Jacobo Zabludovsky.

Serán seleccionados algunos de los libros que conforman la colección personalísima del mismo Jacobo. Entre los temas que se han seleccionado escudriñar encontraremos el libro de Robert Capa (Fotógrafo de guerra), Lola y Manuel Álvarez Bravo, Caballo de Troya de JJ Benítez. BUGATTI, el automóvil… De Fernando Savater “Mira por dónde”.

El exilio español en México 1939-1982. El Honor de Peter Kramer. Hussein of Jordania. Gesta en el Golfo y El Cuarto Poder de Jeffrey Archer.

La imagen de este cover corresponde a la última entrevista realizada por la revista Quién hace unas semanas, antes de la partida del periodista de “La Entrevista, del Tango y de la fiesta de los toros.”

Este es nuestro tributo póstumo a una de las figuras clave del periodismo institucional en el México de 1950 al año 2015.

En la Biblioteca de Jacobo Zabludovsky

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En la Biblioteca de Jacobo Zabludovsky en FANPAGES

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El hombre intranquilo… Fernando Savater

00 Informador 2010

Fernando Savater

Algunos popularísimos personajes de ficción han sufrido significativas mutaciones al pasar de la novela al cine. Especialmente notables fueron las de Sherlock Holmes, convertido ya desde un comienzo en personaje de acción y no de reflexión: el inolvidable Basil Rathbone acuñó el físico ideal del gran detective pero sus aventuras son las de un agente secreto, no las de un investigador cerebral. Hubo que esperar hasta la serie de Granada TV protagonizada por Jeremy Brett para encontrar un trasunto razonablemente fiel de los relatos de Conan Doyle. Las últimas versiones en cine y televisión del gran sabueso son ya puro manierismo, a veces divertidas pero estrafalarias respecto al original.

Por cierto, ahora se cumplen los primeros 125 años de la publicación de Estudio en escarlata, que no es lo mejor de la saga inmortal —aunque el título es insuperable— pero sí la excelente pieza inaugural. De bolsillo acaba de conmemorarlo sacando una buena edición en pasta dura (traducción de Esther Tusquets), con la portada original e ilustraciones de la época para ambientar el texto.

En cambio, la serie cinematográfica de James Bond es mucho más fiel a los relatos originales de Ian Fleming, pese a que últimamente parece seguir el camino inverso a las adaptaciones de Holmes: en Skyfall el héroe de acción, sin dejar de serlo, se hace menos vertiginoso y más agónico. El director Sam Mendes es consciente de que Bond, James Bond, no envejece y sin embargo los fans de sus aventuras sí y ensombrece al personaje para que sigan pudiendo disfrutarlo sin puerilidad, lo cual es de agradecer… aunque en el fondo sea un poco humillante.

James Bond nunca había sido antes reflexivo en la pantalla ni apenas en los libros: héroe profesionalmente intranquilo y acelerado, sin sosiego, rapidísimo por tierra mar y aire, apenas tiene tiempo para degustar el champán que elige con erudición de suplemento gastronómico y ya debe volver a salir corriendo. Hablando de correr, a la chica a veces se la liquidan en la cama, sin tiempo de pasar por el bidé. Abroquelado tras su licencia para matar, es desde luego un ejecutor —un verdugo— pero también un ejecutivo, alguien que tiene prisa.

En su origen fílmico, a comienzos de los años sesenta del pasado siglo, James Bond supuso una notable revolución moral entre los protagonistas aventureros: es obediente con los superiores y cínico con todos los demás, brutal bajo su refinamiento, promiscuo y sin perplejidades éticas. Un héroe envidiable pero antirromántico, despreocupadamente inmoral y con todo simpático. Su única cualidad positiva es la eficacia y su capacidad de sobreponerse a las dificultades más angustiosas, gracias a su entrenamiento físico y a la ayuda que le prestan artilugios tecnológicos exclusivos (hoy cualquiera de nosotros los puede comprar mejores en la tienda de la esquina). Los espectadores que le admiran se identifican con él por sus ventajas (fuerza, seducción, dinero, paisajes, máquinas…) pero no por sus virtudes, salvo que sea virtud arreglárselas siempre y como sea para triunfar. En el fondo le envidiamos de una manera más desvergonzada y menos hipócrita que a otros santos redentores de la pantalla…

La galería de malvados contra los que se emplea James Bond es sin duda uno de los mayores atractivos de la serie. Ni siquiera en su primera época (con la excepción de Desde Rusia con amor) esos adversarios pintorescos respondieron nunca ortodoxamente a los estereotipos de la guerra fría. Siempre han tendido más bien a representar la extravagancia contemporánea del poder, que se hace tanto más dudoso cuanto más se personaliza.

El mal como estructura es evidente pero cuando se convierte en individuo tiende al ridículo: la omnipotencia no puede dedicarse fructuosamente a desordenar, para eso ya estamos todos los demás. Lo que rinde buenos dividendos es inocular pequeñas alteraciones sabiamente dosificadas en el orden como coartada para reforzarlo luego mejor… Pero eso es demasiado complicado para James Bond, al que siempre vemos agitado y sacudido como un martini mezclado por un barman torpe. Ahora parece que se va volviendo más introspectivo, de modo que se acerca la hora de su indeseable jubilación…

Skyfall (007: Operación SkyFall en Hispanoamérica) es la vigésima tercer película de la serie cinematográfica de James Bond , producida por Eon Productions y distribuido por MGM y Sony Pictures Entertainment en 2012. Cuenta con Daniel Craig (por tecera vez) como James Bond , y Javier Bardem como Raoul Silva, el antagonista de la película. La película fue dirigida por Sam Mendes y escrita por Neal PurvisRobert Wade y John Logan.

La película se centra en la investigación de un ataque a Bond en el MI6 , se descubre que el ataque es un complot por el ex agente del MI6 Raoul Silva para humillar, desacreditar y matar a M como una venganza contra ella por haberlo traicionado. La película supone el regreso de dos personajes recurrentes después de una ausencia de dos películas: Q , interpretado por Ben Whishaw y Eve Moneypenny , interpretada por Naomie HarrisSkyfall es la última película de la serie para Judi Dench , quien interpretó a M; papel de un que había jugado en los últimos seis películas.

La posición de jefe es posteriormente ocupada por Gareth Mallory interpretado por Ralph Fiennes. Mendes fue contactado para dirigir la película después del lanzamiento de Quantum of Solace en 2008. El desarrollo fue suspendido cuando MGM encontró problemas financieros, y no se reanudó hasta diciembre de 2010, y durante ese tiempo, Mendes se mantuvo unido al proyecto como asesor. El guionista original, Peter Morgan , abandonó el proyecto durante la suspensión. Cuando la producción se reanudó, LoganPurvis y Wade continuaron escribiendo lo que se convirtió en la versión final del guión.

La filmación comenzó en noviembre de 2011 y en primer lugar se llevó a cabo en el Reino UnidoChina y TurquíaSkyfall se estrenó en Londres en el Royal Albert Hall el 23 de octubre de 2012, y fue estrenada en el Reino Unido el 26 de octubre de 2012, y en Estados Unidos el 9 de noviembre de 2012. Fue la primera película de James Bond que se proyectarán en IMAX, a pesar de que no fue filmada con cámaras IMAX . El estreno de la película coincidió con el 50 aniversario de la serie de James Bond, que comenzó con el Dr. No en 1962. Skyfall fue recibido positivamente por la crítica y en taquilla en todo el mundo recaudó más de $ 918 millones, y se convirtió en la película más taquillera de todos los tiempos en el Reino Unido, y la película más taquillera de la serie de James Bond.

Tiempo de Savater

“A diferencia de la estética, la ética nunca cambia”:

Fernando Savater

Por:  | 11:08 p.m. | 19 de Octubre del 2012

El español habla de paz, periodismo, Internet, política y ética.

Fernando Savater viene al país para dar un   discurso en la entrega del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

Las ideas del escritor y filósofo español Fernando Savater, reconocido en todo el mundo por libros como  Ética para Amador , siempre son un faro en la oscuridad. Iluminan campos como la política y el periodismo, temas obligados en esta entrevista, antes de participar como orador principal en la entrega del Premio de Periodismo Simón Bolívar, el próximo martes, en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, en Bogotá.

¿Cómo ve el periodismo de hoy?

Creo que el periodismo continúa y que hay grandes medios de comunicación, tanto impresos como por imágenes o radiofónicos. Lo que pasa es que hoy nosotros también nos hemos vuelto muy exigentes. Es decir, exigimos a la vez una información constante, de primer orden, y también con una capacidad de interpretación adecuada de las noticias, y eso, como es lógico, no es fácil de encontrar.

¿Qué desafíos plantea Internet para el periodismo actual?

Internet es un medio, como lo es la imprenta o como lo es la imagen. Internet no informa en sí mismo, los que informan son personas que lo utilizan; y dentro de eso, hay personas honradas, meticulosas, exigentes, y hay embaucadores y mentirosos. En Internet hay los mismos intereses económicos que afuera,y está lleno de falsedades y también de descubrimientos. Así como puede facilitar la confusión y el error, puede ayudar a los buenos periodistas a que hagan mejor su trabajo.

¿Cree que sobrevivirán los medios impresos al embate de la tecnología?

Es difícil de decir. Yo, sinceramente, en esto soy poco optimista. Para mí, naturalmente, el periódico impreso es la forma por antonomasia del periodismo, pero creo que no tiene mucho futuro. Poco a poco, los medios impresos y periódicos irán apareciendo cada vez más en forma  online , de manera virtual. Es algo que cada vez más va ocurriendo y creo que, dentro de 15 o 20 años, probablemente todos los medios de comunicación serán, fundamentalmente, vía Internet.

¿Es posible conservar el papel de los medios como veedores de lo público?

Sí, claro, no solamente es posible, sino imprescindible, porque Internet tiene grandes posibilidades y también grandes amenazas. No puede pensarse que Internet, por sí mismo, se va a convertir en una fuente fiable de información. Son los periodistas, utilizando Internet, con conciencia de los intereses de los ciudadanos y también de los intereses del mantenimiento de valores importantes transnacionales, como derechos humanos, etc., los que van a conseguir y mantener la información.

¿Son las redes sociales un mal necesario hoy o son el gran invento del siglo XXI?

Las redes sociales son una de las posibilidades de Internet, ayudan a las personas de un modo u otro, les dan la posibilidad de conectarse con otras personas, de desarrollar relaciones, de reforzar identidades personales, pero luego también son, a veces, una pérdida de tiempo y, otras veces, algo que permite a personas sin escrúpulos hacer el mal. No hay ningún juicio total en esto: todo lo que encierra una posibilidad encierra una amenaza.

¿Ha ensayado el libro electrónico?

Leo cosas electrónicamente, sobre todo enciclopedias, obras de consulta, revistas de mi especialidad, todo eso que antes ocupaba un espacio enorme en las casas; hoy prefiero llegar a ellas por vía electrónica. Ya no me compraría una enciclopedia de 30 tomos. Pero, en cambio, las novelas, la poesía, las obras de creación prefiero leerlas en papel. He sido educado en el libro de papel y me parece que es un extraordinario invento. Un amigo mío dice que si el libro impreso se hubiera inventado después del computador, todo el mundo hubiera creído que era un gran progreso. Pero, claro, comprendo también que soy de una generación que se ha educado así.

¿Usa redes como Facebook o Twitter?

No, eso me parece, de momento, una perdedera de tiempo. Leo los blogs de algunos amigos y accedo a informaciones que me divierten, como, por ejemplo, las carreras de caballos, que me encantan. Pero las redes sociales, sinceramente, me parece que roban mucho tiempo y aportan poco.

¿Todavía lee el periódico físico por la mañana, con el café?

Ahora soy peor, porque lo leo dos veces. Cuando me despierto por las mañanas, leo todos los periódicos en el iPad. Después me levanto, desayuno, bajo al quiosco, compro otra vez todos los periódicos y los vuelvo a leer impresos. O sea, he multiplicado el tiempo que dedico al periodismo (risas).

La paz, la crisis y la ética

¿Cómo ve el anuncio de unos diálogos de paz entre el Gobierno y las Farc?

Ojalá que todo acabe bien, de una manera justa. La paz es importante, pero también es importante que no haya impunidad para los delitos y que, de alguna forma, el Estado mantenga su predominio. No se puede poner en el mismo plano al Estado y a bandas de delincuentes, como es el caso de las Farc. Yo espero que, finalmente, las Farc cedan en su violencia, se integren en el Estado, acepten los castigos que haya que imponer a quienes hayan cometido delitos y que el país se vea libre de ese mal.

Al renacer los aires independentistas de Cataluña, ¿se podrían vislumbrar unos ‘Estados Unidos de España’?

Todo eso es muy especulativo. De momento, eso no existe. Los países tienen ciudadanos de diferentes regiones, pero de todas formas parten de una unidad del Estado. Sabemos que los nacionalistas no quieren formar unos ‘estados unidos’, sino unos estados desunidos, más bien. Cataluña es la parte de España más endeudada, peor administrada, con más déficit. Es una forma de encubrir la incompetencia y la insolidaridad con un revestimiento nacional. Hay que recordar en este caso la célebre frase de Samuel Johnson cuando decía que “el patriotismo es el último refugio de los bribones”.

¿Es optimista frente a la crisis europea?

El optimista es un realista, pero mal informado. Yo soy de los realistas bien informados, y por lo tanto creo que las circunstancias son difíciles, pero no por ninguna maldición de los cielos, sino porque se han cometido abusos, se ha dejado libre el funcionamiento de fuerzas con tendencia a la depredación, como pueden ser los grandes grupos financieros, y también se ha dejado un aumento del gasto y del derroche públicos.

¿Obama o Romney?

Sin duda, Obama. Me parece que ha sido un presidente en la línea de los mejores presidentes de los Estados Unidos; evidentemente, no ha cumplido las desaforadas y las ingenuas predicciones que hubo en un momento hacia él -se le llegó a considerar una especie de divinidad-. Evidentemente, ha sido un presidente real, con aciertos y fallas, pero creo que en general ha sido un mandatario que ha tenido muchos más aciertos y que, por supuesto, en un segundo mandato llegaría a hacer muchas de las cosas que no pudo en el primero.

En su nuevo libro dialoga con jóvenes, ¿cómo encuentra a la juventud?

Los jóvenes son muy distintos y tienen una vinculación diferente con el estudio, con el conocimiento, con su trabajo. Encontré jóvenes inquietos que tienen acceso a mayores y sofisticadas fuentes de información, diferentes a las que teníamos nosotros a su edad. Muchos de ellos tienen una capacidad de argumentar o de razonar de primer orden. Es verdad que, como todos los demás ciudadanos, están influidos por los medios de comunicación, por lo que escuchan, por el ambiente informativo en que se mueven. Pero los grupos que encontré me interesaron mucho. No sé si yo los hice pensar a ellos, pero ellos me hicieron pensar a mí.¿La percepción de la ética de un joven de hoy es distinta a la del pasado?

No, la ética no cambia. A diferencia de la estética, que es transformación, y su valor es la novedad, el cambio, los principios éticos son estables. De ahí que un libro teórico sobre ética, como  ‘Ética para Amador’, , se haya mantenido vigente durante 20 años. Si las cosas cambiaran, cada cinco años habría tratados de ética distintos. La ética es, de alguna forma, una reflexión sobre la libertad y el reconocimiento de lo humano por lo humano, y eso es estable a lo largo del tiempo, naturalmente con matices. Por ejemplo, Internet plantea unos problemas éticos que Aristóteles no se planteaba, porque, claro, no llegó a conocer ese medio de comunicación. Es decir, cambian los problemas, pero la perspectiva moral, en buena medida, sigue siendo idéntica.

Pese al desprestigio de la política, usted es un fiel defensor de ella. ¿Por qué?

Porque la política es la base de la democracia. La democracia es la transformación en políticos de todos los ciudadanos. Y mientras en las dictaduras, las autocracias y en otro tipo de regímenes secuestran el gobierno y la gestión de lo común para un pequeño grupo, la democracia es extender a todos los ciudadanos la necesidad de participar y de intervenir en la gestión de lo público. Eso es lo que se llama político; por lo tanto, sin política no hay democracia. Luego están los políticos, que pueden ser buenos o malos, como también hay médicos buenos y malos.

¿Por qué es importante la ética?

Cualquier ser humano racional que sabe que es libre y que tiene que argumentar sus motivos de acción debe preocuparse por la ética. La ética no es más que una perspectiva de reflexión sobre nuestra actividad libre, que es obligatoria. Todos tenemos que elegir lo que vamos a hacer, nuestros proyectos, formas de convivencia y valores, a qué le vamos a dar prioridad.

La urgencia de su nuevo libro

Después de ‘ética para amador’, ‘Ética de urgencia’.

Dos décadas después de su exitoso ensayo ‘Ética para Amador’, Savater insiste en el tema de los valores, la libertad, las motivaciones, pero incluye la palabra ‘urgencia’ en el título. ¿Por qué? “Precisamente para distinguirlo de ese otro nivel teórico de referente que era ‘Ética para Amador’ -dice el autor-, que era un libro que se distanciaba un poco del presente (…) Era un libro teórico, y, por lo tanto más intemporal. Pero hoy, de lo que estamos hablando es: ‘¿qué hacemos?, ¿qué postura vamos a tomar?, ¿cómo vamos a responder ante los retos del presente?’. De ahí, esa palabra de urgencia”.

Carlos Restrepo 

Cultura y Entretenimiento