Jorge Díaz Serrano

La réplica se aplica a visiones que deben de ser comparadas, versiones de un mismo punto que debe de ir a la conformación de los criterios en las audiencias. Hoy la Réplica de Alvaro López se aplica a dos grandes personajes periodistas de altos vuelos que opinan, ofertan su visión la cual es diferente sobre una misma persona.

Sergio Sarmiento y Miguel Angel Granados Chapa exponen su editorial sobre el Ing. Jorge Díaz Serrano. Este es un ejercicio que nos lleva a conformar una tercera visión la cual emana de mis propias percepciones del mismo personaje, donde en el nivel ciudadano de informado provoca que si no un debate otra perspectiva también válida sobre el mismo Ingeniero.

JAQUE MATE / Díaz Serrano

Sergio Sarmiento

(27 abril 2011).- “Estaba yo chapado a la antigua. Ya no”.

Jorge Díaz Serrano

Jorge Díaz Serrano es uno de los pocos funcionarios mexicanos de primer nivel que ha pasado tiempo en una cárcel por un presunto acto de corrupción. La gran pregunta es si realmente lo merecía.

Díaz Serrano, en contraste con la mayoría de los directores generales de Pemex, llegó al cargo con experiencia previa en la industria petrolera. En 1976 recibió de su amigo José López Portillo, Presidente de la República, un monopolio débil, importador de crudo. Para 1981 lo había convertido en una potencia exportadora. Esto lo pudo hacer gracias a la inversión en el enorme yacimiento de Cantarell en la sonda de Campeche. De ese desarrollo vivieron durante décadas Pemex y el propio gobierno federal. Por haber “hecho rico” a México, Díaz Serrano se convirtió en un aspirante serio a la Presidencia de la República.

En 1981, sin embargo, el director general de Pemex leyó acertadamente las señales de un mercado internacional que se desplomaba y bajó el precio de la mezcla mexicana de exportación. Los políticos lo cuestionaron por haber actuado sin la aprobación del gabinete. El Presidente ordenó que se restableciera el precio anterior y Díaz Serrano fue destituido. Las ventas de petróleo mexicano se desplomaron y al final el país no tuvo más opción que bajar nuevamente el precio. Pero ya era demasiado tarde. Pasarían meses para que se recuperaran las ventas. Ese episodio fue crucial para detonar la crisis económica de 1982, que se extendería hasta fines de esa década.

Díaz Serrano fue hecho senador por López Portillo, quizá como premio de consolación por no haber sido nombrado candidato presidencial. Sin embargo, en 1983, ya bajo el gobierno de Miguel de la Madrid, fue desaforado, juzgado y condenado a cinco años de cárcel por haber pagado más de lo debido por dos buques petroleros. “¿Por qué un multimillonario se prestó a ese juego?… ¿A quién está protegiendo?”, se preguntó el 9 de julio de 1983 en El País el periodista español Jesús Ceberio.

El tiempo demostró que Díaz Serrano no era, para empezar, un multimillonario. El patrimonio reunido como empresario petrolero, y después como director general de Pemex, se esfumó en el tiempo en que estuvo en la cárcel. Al final de su vida vivía con precaria modestia. La pregunta sobre si estaba protegiendo a alguien, sin embargo, se mantuvo viva.

El propio Díaz Serrano manifestó durante años que había sido encarcelado por una maniobra política de quienes no querían verlo convertido en Presidente. Esta fácil explicación, sin embargo, cayó por tierra en una entrevista que me concedió el 21 de febrero de 2004, después de la muerte de López Portillo. Díaz Serrano me dijo que López Portillo le dio instrucciones directas y verbales para hacer la adquisición de los dos barcos. El ex director de Pemex, sin embargo, no reveló esta información en el juicio ni posteriormente… hasta la entrevista que cito.

Uno puede dudar de la afirmación de Díaz Serrano, hecha cuando López Portillo había ya fallecido y no la podía refutar. De lo que no cabe duda es que a Díaz Serrano le debemos que Pemex se haya convertido, aunque sea por un tiempo, en una potencia petrolera mundial. Cuando llegó el momento de la baja de los precios, después de años de ascenso ininterrumpido, supo lo que tenía que hacer y lo hizo con valor. Ya los políticos se encargaron, como siempre, de actuar como si el mercado no existiera, y dejaron a los mexicanos la cuantiosa factura de su error.

Producción  

En marzo de este 2011 Pemex produjo 2 millones 573 mil barriles diarios de petróleo crudo. Por lo menos ya ha quedado atrás la caída precipitada de años anteriores. En el camino, sin embargo, se perdió el 24 por ciento de una extracción que en 2004 alcanzó 3 millones 383 mil barriles diarios. Lo peor de todo es que de lo que ganamos del crudo, gastaremos, nada más en este 2011, 100 mil millones de pesos sólo para subsidiar la gasolina. Irracional.

PLAZA PÚBLICA

Jorge Díaz Serrano

Miguel Ángel Granados Chapa

27 Abr. 11 Que el ingeniero Jorge Díaz Serrano, fallecido anteayer, no pertenecía por completo al pasado, lo enseñan varios indicadores. Por un lado, Pemex mismo, el organismo que él dirigió de 1976 a 1981, lo recordó como a uno de los suyos en una esquela periodística, en su comunicado de prensa y hasta en mensaje de Twitter.

El sindicato petrolero y otras agrupaciones como la Asociación de Ingenieros Petroleros de México, AC. y la Sociedad Cooperativa de Consumo Pemex, SCL deploraron su muerte en términos elogiosos. En cambio, el Congreso no hubiera podido sumarse a tal sentimiento, no obstante que Díaz Serrano fue senador, porque la Cámara de Diputados lo desaforó en 1983. Y ahora encabeza a los diputados priistas el mismo Francisco Rojas que, como secretario de la Contraloría, inició el expediente al cabo de cuyo desarrollo dejó sin escaño y condujo a la cárcel al petrolero ahora finado.

Digo que la dirección de Pemex considera a Díaz Serrano como uno de los suyos no sólo porque doctrinalmente coincide con su credo y sus prácticas, sino porque en el sexenio en que dirigió la empresa petrolera nacional proliferó en ella corrupción semejante a la de ahora, con la diferencia de que altos colaboradores del director general, y él mismo al paso del tiempo, fueron procesados por su conducta contraria a la ley y en perjuicio del órgano para el que trabajaban.

Díaz Serrano protagonizó un caso de hombre hecho a sí mismo que pudo concluir en la Presidencia de la República, según lo consideró seriamente su amigo José López Portillo, quien lo designó y removió de la dirección de Petróleos Mexicanos. Nacido en Nogales, Sonora, el 6 de febrero de 1921, estudió ingeniería en la ESIME del IPN (y mucho tiempo después historia de México y del arte en la UNAM); se hizo desde muy joven empresario y proveedor de Pemex. El punto culminante de esa carrera lo representó su participación en Perforaciones Marinas del Golfo (Permargo), cuya propiedad se dividía entre los tres Jorges: Escalante, Díaz Serrano y Bush, poco antes de que éste triunfara en la política norteamericana. Permargo recibía jugosos contratos de Pemex, que sólo en los tiempos en que Díaz Serrano fue director importaron 25 mil millones de pesos.

Valido de su amistad personal con López Portillo, Díaz Serrano dirigió Pemex como cosa propia, lo que le ocasionó enfrentamientos con miembros del gabinete. Pretendió ir más allá de un convenio de provisión de gas a Estados Unidos firmado por el canciller Jorge Castañeda y aunque finalmente se atuvo a sus términos, las ocho gaseras norteamericanas a las que les proveyó ese energético lograron volúmenes y precios ventajosos.

El colmo de su autonomía llegó en junio de 1981, cuando sin consultar al gabinete económico del que dependía, pero con la autorización presidencial, disminuyó en 4 dólares el precio del petróleo sin bajar el volumen de la producción. Anticiparse a las medidas de la OPEP a favor de los consumidores, principalmente Estados Unidos, desordenó el mercado del petróleo y enfureció a los colaboradores de López Portillo. No quedó a este más remedio que despedirlo aunque de inmediato aceptó hacerlo embajador en Moscú y senador por Sonora.

El Presidente consideraba a Díaz Serrano como un precandidato, al lado de Javier García Paniagua y Miguel de la Madrid, según confió a este último a la hora de anunciarle que sería su sucesor. Ya siéndolo, De la Madrid emprendió una tardía y selectiva batalla contra la corrupción en Pemex, que culminó con el proceso a Ignacio de León y Jesús Chavarría, cercanos colaboradores de Díaz Serrano, y con el desafuero y enjuiciamiento al propio sonorense.

Dos años después de su caída en Pemex, el 29 de junio de 1983, la Secretaría de la Contraloría, cuyo responsable era Francisco Rojas, planteó el caso ante la Procuraduría General de la República, que pidió el desafuero del senador, acusándolo de obtener personalmente una ganancia de 5 mil millones de pesos en la adquisición de dos buques tanque gaseros.

El 30 de julio de 1983, al serle retirada la inmunidad parlamentaria, él mismo se presentó ante la autoridad. Quedó encarcelado exactamente cinco años, hasta el 30 de julio de 1988.

Aunque se discutió en qué medida su prisión se debía a rencores antiguos del Presidente mismo y algunos de sus colaboradores, lo cierto es que la opinión pública tuvo durante muchos años información suficiente y clara sobre la deshonestidad administrativa prevaleciente en Pemex. Tanto esa corrupción como la política favorable a los grandes consorcios energéticos habían sido puntualmente denunciadas por Manuel Buendía, Heberto Castillo y Raúl Prieto, que ofrecieron evidencia documental y razonamientos técnicos desoídos por López Portillo.

En la cárcel escribió su defensa, un libro autobiográfico titulado Yo, Jorge Díaz Serrano, aparecido en marzo de 1989, en que refuta a sus críticos y niega haberse corrompido: “He sido víctima de una persecución innoble -dice en su prólogo- que desacreditó a sus autores ante la opinión pública nacional y extranjera. Esa torpeza puso en evidencia que a pesar de lo mucho que México ha progresado en lo material, quienes lo gobernaron en el pasado sexenio, no obstante sus méritos académicos, no alcanzaron la madurez emocional suficiente para frenar sus elementales pasiones”.

En 1992 publicó La privatización del petróleo mexicano, en que recomendó “asociarnos con las grandes compañías para explorar, explotar y vender nuestro petróleo en las mejores condiciones”.

Cajón de Sastre

Irrupción torpe y sin sentido, producto de la ignorancia, o provocación dirigida a generar intolerancia mayor que la que ya amenaza a la sociedad capitalina, la acción del grupo que ingresó el domingo en la catedral metropolitana es condenable sin ambages. Aun si se tratara de una manifestación candorosa de afirmación de un credo contra otro, significó un riesgo que pudo haber tenido un mal fin, pues fue posible que la agitación generada desatara una violencia descontrolada. Las seis mujeres y el hombre que alteraron la alegría de la Pascua de resurrección hubieran merecido por lo menos una admonición de la autoridad ministerial que los dejó libres o la aplicación de una multa administrativa por interrumpir una manifestación de fe en un lugar público pero destinado a un fin que por sí mismo excluye a intrusos.

miguelangel@granadoschapa.com

Alvaro López

Dos visiones diferentes sobre un personaje que incursionó en los grandes niveles internacionales de una Nación.

México es mucho mas que PEMEX, pero PEMEX es PEMEX, ayer, hoy y por lo pronto mañana… no sabemos si pasado mañana seguira como va o estará como creemos que está.

Jorge Díaz Serrano, es suegro de George W. Bush mucho antes de que este llegue a la Presidencia de los Estados Unidos.

Jorge Díaz Serrano es miembro clave del negocio del petróleo del mundo antes de que José López Portillo sueñe con ser Presidente de México…

Díaz Serrano es clave para que México llegue a los niveles de rentabilidad de la Paraestatal porque tiene los medios y la información necesaria por arriba de un protocolo de Gabinete.

Tiene razón Sarmiento cuando refiere de la gran capacidad de ejecutivo y saber que timón tomar y como operarlo… Tiene razón Granados Chapa de referir a Manuel Buendía y a otros periodistas que PEMEX es operada como empresa de un hombre y no patrimonio de una nación.

Ambos editorialistas mencionan el “Evento” que le permite a Díaz Serrano operar con sus clientes de Estados Unidos un Petróleo 4 US menos por barril ganando el tiro a los miembros de la OPEP a los que México no ha ingresado entonces y es ahí donde tenemos dos puntos de vista si no radicales si vistos con tendencias diferentes.

Lázaro Cárdenas expropia la industria Petrolera y es hasta Díaz Serrano con López Portillo que la empresa es operada como si no estuviera nacionalizada.

Ninguno de los dos periodistas nos hace un marco referencial de corruptelas y manejos de caja chica y apoyo al PRI para procesos electorales, nadie relaciona el evento de un Díaz Serrano que controla a un sindicato que más adelante deja de ser leal a la presidencia para apoyar a Cuauhtémoc  Cárdenas

No hay marco ni referencia que en tiempos posteriores a Díaz Serrano, la capacidad de la paraestatal va a la baja en todos los aspectos, que el espíritu de la industria petrolera no prevalece en la empresa y que en breve sera otro presidente el que aseste un gran golpe a un sindicato traidor al voto corporativo del PRI y que llevara a la cárcel a “La Quina” ahora con Carlos Salinas de Gortari.

Ninguno de los dos (editorialistas) hace tampoco un exhorto hacia una reflexión que aterriza en este sexenio con Juan Camilo Mouriño que junto a su padre también se exhiben las manos sucias de un Secretario de la Presidencia de la República hoy de Acción Nacional… Asunto documentado por AMLO como venganza por haber perdido las elecciones en el Supremo Tribunal Electoral y no en las boletas…

Donde está la referencia de un Díaz Serrano que opera en su segundo libro la Modernización de un PEMEX en la ruina técnica y operativa.

Habrá que esperar que la marea del Tráfico de Armas, se calme en México, para que los cables de Wikileaks, exhiban si es que hay más información vedada a los mexicanos de a pie.

Los hoy periodistas uno de “Iniciativa México” que operan desde TV Azteca y otro “Tlatoani” en la mesa de Redacción de Reforma no exponen ante los lectores mas que un tema de espacio editorial que deben cubrir con la nota del día.

Jorge Diáz Serrano es una referencia de debate, es una persona que representa a “La oligarquía” que sigue presente aun con la ausencia del “Inge del Poli” que hizo historia, su propia historia, una historia que corresponde a otro intricado capítulo mexicano de complejos recovecos que solo existen entre Los Pinos, Palacio Nacional, Las plataformas de PEMEX y la Torre de la misma paraestatal, todas debidamente conectadas a un rancho en Texas.

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