Temas de Violencia. Tratamiento en medios….

Ayer se firmó en el Museo de Antropología de la Ciudad de México el Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia del Crimen Organizado.  A este acuerdo se suscribieron los principales medios de comunicación del país, como una manera novedosa y solidaria para “colaborar” a cambiar la percepción que tiene la sociedad y el mundo de lo que actualmente sucede en México y “prevenir” la violencia.

Uno de sus principales objetivos es el proponer criterios editoriales para la cobertura de actos producidos por el crimen organizado y de esta manera evitar convertirse en “voceros involuntarios” de las bandas criminales.

Para alcanzar estos propósitos en la práctica diaria, hicieron un decálogo de acciones que deben implementar los medios en sus mesas de redacción y en el trabajo cotidiano.

Entre otras cosas, el decálogo establece que los medios deben de “tomar una postura contraria y rechazar la violencia”; “no deben dar voz a los criminales”, tiene que “dimensionar adecuadamente la información”; así como “atribuir responsabilidades explicitas” a los actores, “no prejuzgar a los presuntos culpables”, “cuidar a las víctimas de la violencia y a los menores de edad”, alentar la “participación ciudadana para denunciar”, “solidarizarse ante amenazas a periodistas” y “no interferir en el combate a la delincuencia”.

Alvaro López Tostado

La referencia es obligada para quienes operamos información en medios… claro que el sentido común nos permite operar lo que para otros son los amplios esquemas de la censura, la línea editorial o el contenido quienes tenemos claro que el tema, nota, institución, individuos o sociedad son siempre la base, la referencia, el punto de partida de nuestros contenidos aún cuando de violencia, violentos o de cualquier índole, grupo o sociedad exponga su actuar que sea noticia de interés a los demás.

No deseo este tema llevarlo a debate, no es cuestión de percepciones o visiones, es un asunto de intimidades y no porque 700 medios digan cual es el decálogo de los periodistas, debamos de asimilar y obedecer a sus posturas.

¿Que es el crimen organizado? ¿Es acaso el de MACIEL en Los Legionarios?, o temas de violencia intrafamiliar que se da en el seno de las mejores familias acaudaladas de nuestra sociedad (El Yunque, El Opus DEI).

Esto es  de carácter dogmático y doctrinal con tendencias de perfil católico exacerbado. Pero ¿Sera CRIMEN ORGANIZADO las actividades hacia el interior del SNTE o de la FTSE?, ¿Como definir que es crimen organizado?.

700 medios que controlan la información y las tendencias de la misma en México es acaso otra ¿forma de crimen organizado? especialmente cuando la propuesta es presentada como  INICIATIVA MEXICO 2011. Hay que recordar que muchos de nosotros los Editores independientes, estamos en esta situación por no querer estar bajo la tutela o directriz editorial de quienes han sido nuestros jefes en editoriales y mesas de redacción.

Televisa, TV Azteca, Grupo Imagen, Juan Francisco Ealy Ortiz, o muchos de los grandes personajes de los medios, entre dueños, operadores y comunicadores son grandes exponentes de la vanidad y los mejores esquemas de intolerancia y de soberbia equiparable a Oligarquías y estructuras perféctamente establecidas “ABOVE THE LAW”, que desde mi personal punto son parte de las organizaciones que operan en todas la latitudes del universo y caben dentro de esquemas de organizaciones si no criminales muy por arriba de la ley.

En este mismo blog hemos documentado los temas, visiones y alcances de todos estos personajes. Periodistas y medios a los que se respeta y especialmente por la forma como operan la nota son ejemplo en forma positiva y negativa de los diferentes periodismos que se ejercen en el país.

El periodismo, es la fórmula para informar a la sociedad, el periodista es quien ofrece una visión sobre la noticia. Con la información se informa, con la información se deforma también. Con la información se denuncia y con la información se condena sin previo juicio a la par de que con la información se consagra  y mitifica cualquier persona, institución, producto o servicio.

La mezcla de la difusión, el alcance, la promoción, la repetición, son técnicas que se utilizan en la comunicación para ofrecer información, con la cual se conforman audiencias, mercados, objetivos, metas.

Como observador de medios (ICONO&Blogs&Alvaro López) estoy al tanto de cada uno de los contenidos que ofrecen las fórmulas INDIGO MEDIA con Reporte Indigo, Día Siete, Diferentes mesas de redacción de medios impresos, fórmulas de campañas, publicidad, mercados, audiencias, etc.  Hoy personajes como Jorge Zepeda, Ramón Alberto Garza, Alejandro Páez Varela, Jorge Fernández Menéndez y muchos mas… que día a día estructuran su nota, sus comentarios y sus editoriales prácticamente hablando de México, de su ESTATUS QUO. ¿Que ofrecerán a sus audiencias?

Felipe Calderón pide “Hablar bien de México” habemos medios que le tomamos la palabra, pero hay medios y comunicadores que no hablan mal de México, solo lo exponen y lo hacen a gran, muy gran escala… ¿Que va a hacer Iniciativa México con ellos? Todos ellos son sus mejores personajes a cuadro.

Saludos México

5 Respuestas a “Temas de Violencia. Tratamiento en medios….

  1. La violencia sin precedentes en las ciudades que ha dejado más de 24 mil muertos entre el años 2006 y 2010, ha salido a relucir

    En los últimos días México ha sido motivo de atención en la agenda noticiosa internacional de forma constante.

    La violencia sin precedentes en las ciudades que ha dejado más de 24 mil muertos entre el años 2006 y 2010, ha salido a relucir, con motivo del atroz asesinato masivo de extranjeros en Tamaulipas. Los reportajes se multiplican dando cuenta de los bloqueos en Monterrey en la prensa de Nueva York, la explicación de la acción de los carteles en la prensa europea, y las notas relacionadas con los secuestros de ejecutivos de empresas extranjeras que aparecen en muchas de las naciones que mantienen inversiones en México.

    Por si eso fuera poco, se suma como tema de atención periodística el escándalo internacional que produjo la suspensión de las operaciones de Mexicana de Aviación, con graves consecuencias para miles de turistas extranjeros que resultaron con perjuicios en sus proyectos de viajes, y para una gran cantidad de operadores de viajes que observaron como el gobierno dejaba a los pasajeros indefensos ante la inoperancia de la línea aérea con mayor operación en el exterior.

    Luego siguió otro escándalo con motivo de las declaraciones en Quito del sobreviviente de aquella nación a la masacre de San Fernando, que desmintió a las autoridades mexicanas al decir que había más sobrevivientes y que la autoridad lo sabía. No quedó más remedio que aceptar los hechos. Y para colmo la nota de color la dio el camión que trasladaba los cadáveres del homicidio múltiple, que chocó al llegar al servicio forense.

    Días después el Presidente en un mensaje a la nación con motivo del cuarto Informe, llama a la unidad, pero ignora por completo el tema internacional. Lo hizo frente a todo el cuerpo diplomático acreditado en México, que fueron convocados a escuchar un discurso enfocado a dar un recuento de logros, en medio de una lucha interna contra el bandolerismo organizado, cuyos resultados, vistos desde el exterior no pasan de la detención de algunos líderes de carteles.

    Mucho hay que hacer para mejorar la imagen de México en el exterior.

    La más importante no la hará la Cancillería, sino los órganos encargados de hacer respetar el estado de derecho. Surgen cada vez más voces que sugieren que la responsabilidad de la mala imagen está en los medios de comunicación masiva. Los argumentos esgrimidos son claros: es mejor no publicar noticias negativas que siembran miedo y desconcierto.

    Los medios deben concentrase en los aspectos positivos de las cosas y en el entretenimiento. De donde la cobertura del futbol, los espectáculos, el cine, la vida de los famosos es realmente lo que a la gente le interesa.

    Los temas de seguridad habrá que dejar que los difunda y explique la autoridad… para no entorpecer el funcionamiento de las instituciones. Con esa intención se impulsan campañas de publicidad y se induce la información.

    Otros defendemos el derecho de las personas a saber lo que sucede, dicho por profesionales independientes al gobierno. Por personas libres y responsables. A estas personas libres, capaces, con enorme responsabilidad, está dirigido el mensaje de amenazas, balas, bombas y estallidos que suceden contra los periodistas y medios de comunicación en México. Más que inducir la agenda informativa el Estado mexicano debe defender, cuidar y proteger el ejercicio del derecho a la información. Es la mejor forma de mejorar la imagen del México como país de instituciones que difunde su realidad y se enfrenta a ella.

    POR LUIS ERNESTO SALOMÓN
    luisernestosalomon@gmail.com

  2. La contundencia de los hechos puso de manifiesto la fragilidad y la poca preparación de empresas, redacciones y periodistas ante estos hechos terribles

    Los acontecimientos relacionados con la violencia y el periodismo en los últimos días han encendido los focos rojos. Por una parte la delincuencia pasó de la violencia específica al uso de estrategias de terror, al secuestrar reporteros para obligar a las empresas a publicar videos reveladores de supuestos actos de corrupción.

    La contundencia de los hechos puso de manifiesto la fragilidad y la poca preparación de empresas, redacciones y periodistas ante estos hechos terribles. Entonces se inició un debate que ha conducido a la necesidad de establecer mecanismos abiertos, claros y eficientes para proteger a los reporteros, y a la libertad de expresión.

    Días después las autoridades detuvieron a algunos de los responsables, y en una presentación ante la prensa, el propio secretario de seguridad pública se erigió con el mérito. Simultáneamente se ha levantado la voz de la Presidencia de la República y de la Secretaría de Gobernación, para insistir en un tema que ya había sido expuesto desde hace meses: los medios debían ser más prudentes en lo que publican.

    Primero se esgrimió que el recuento de ejecuciones violentas no era un tema que contribuyera a la información. Días después se generó un debate entre las cifras de muertos en el sexenio, el Cisen decía 28 mil, otras fuentes 20 mil, la prensa daba cuenta de las discrepancias. Se arguyó que difundir estos datos deterioraban la imagen de México.

    Luego siguieron los Foros convocados por la Presidencia para debatir sobre la seguridad. Esfuerzo enfocado a producir un impacto en la opinión pública. El propósito fue mostrar una actitud más abierta a cambiar o modificar una estrategia que privilegia la actuación militar y policiaca. Así, fue poco a poco desvelándose la intención de las autoridades; acto seguido convocan a los propietarios de los medios de comunicación, para exponer la preocupación respecto a la difusión excesiva, decían algunos, de mensajes “negativos”. Algunos columnistas comenzaron a dar cuenta de las crecientes presiones del gobierno para aminorar la cobertura de los hechos violentos que suceden en México. Ellos sostenían que se había tomado la decisión de hacer responsables a los medios y a algunos periodistas del ambiente violento. Como si informar de la violencia fuera un hecho negativo. Como si la sociedad no tuviera derecho a saber lo que sucede en todas las regiones de México.

    La tentación de hacer callar, modificar, suavizar o influir en los contenidos que los medios de comunicación publican respecto a cualquier asunto público, es un peligro para la democracia. Es una amenaza para libertad de expresión, pero sobre todo una amenaza al libre derecho a saber de los ciudadanos.

    Las autoridades deben considerar con toda responsabilidad las actitudes de presión que han emprendido, porque nos pueden llevar a los límites del manejo autoritario de la información. Que además de regresión, sería hoy por hoy un hecho ridículo para nuestro país. La difusión de información como los videos que implican a policías y funcionarios, son hechos informativos de importancia que deben ser manejados con gran responsabilidad. Pero esta es una potestad profesional sujeta a la autorregulación ética de las empresas de comunicación, y no objeto de una censura oficial.

    La violencia es un hecho del que la sociedad tiene todo el derecho a saber. Cambiar la percepción, no es cambiar la realidad. El gobierno debe trabajar primero en la realidad para mejorar la percepción y no a la inversa.

    POR LUIS ERNESTO SALOMÓN
    luisernestosalomon@gmail.com

  3. “Balance”, hubiera sido el nombre del periódico que Felipe Calderón habría dirigido si en lugar de haber sido político hubiera sido periodista, según dijo él mismo cuando se refería, críticamente, a lo que sucede hoy en los medios de comunicación.

    Inspirado en Castillo Peraza, dijo que las únicas informaciones que son precisas y confiables son aquellas que se refieren a los resultados deportivos. A principios del año pasado también recriminó a los medios que difundían gratis las mantas de criminales, mientras que -confesión textual- a los del gobierno “nos cuesta varios millones de pesos pagar una primera plana”.

    Ha dicho también que el gobierno no ha sabido explicar lo que se está haciendo en el combate al crimen. Ha lamentado no tener “… el control de la información estatal”. Parece estar convencido de que lo que hay aquí es un problema de percepción.

    Viene al caso recordarlo a la luz de la firma del “Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia”, realizada este miércoles en el Museo de Antropología. El acuerdo se firmó bajo los auspicios de “Iniciativa México”, el proyecto impulsado desde la televisión. Por diferentes motivos, el texto del acuerdo no fue suscrito ni por todos los medios ni por todos los periodistas del país. Algunos, como Grupo Reforma, explicaron en dos líneas sus razones. El acuerdo busca establecer: “criterios editoriales comunes” para “la cobertura informativa de la violencia”. Llama la atención que para estrenar “criterios editoriales comunes” algunos colegas firmantes nos identificaron reiteradamente como “mezquinos” o “los mezquinos de siempre”, a los que, en nuestro derecho, no suscribimos un acuerdo uniformador como el que fue anunciado. Entre otras cosas, como en mi caso, porque ni siquiera fuimos invitados.

    Por supuesto que no se puede estar en desacuerdo con varios de los planteamientos hechos en el texto sobre la responsabilidad de los medios y el papel relevante que jugamos cuando realizamos nuestras tareas informativas y de opinión, especialmente en un contexto tan delicado como el que ahora vivimos. Por supuesto que la sociedad merece un marco de comportamiento ético dentro de los medios para comprender y estar enterados de una realidad tan cruda como la que tenemos enfrente, pero resulta imposible sacudir la sospecha -como diría el doctor Edgardo Buscaglia- de que la pretensión final de todo esto es “… gerenciar el flujo de la información”, uniformar coberturas e intentar modificar, desde los medios y no desde la transformación misma de esta realidad, la percepción social de lo que está pasando.

    El acuerdo se firma en el momento en el que todos los indicadores apuntan al fracaso de la estrategia gubernamental. Obama dijo a CNN que Calderón estaba frustrado por “el crecimiento de los cárteles”, en el peor de los diagnósticos posibles. El FBI habló de resultados insatisfactorios. Napolitano advirtió que “… la batalla contra los cárteles está en un punto muy peligroso y puede retroceder hasta donde empezó… es necesario sostener la lucha porque de lo contrario los cárteles continuarán creciendo”. La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes recién informó que las organizaciones criminales en México dominan la oferta ilícita a granel de cocaína, heroína y metanfetaminas en Estados Unidos. Noventa por ciento de la cocaína de Sudamérica pasa por México. El cultivo de amapola para heroína en México ha crecido sostenidamente desde el 2000. Somos el tercer lugar en producción de opio.

    La corrupción sigue obstaculizando el combate al narcotráfico. El Secretario de Salud informó que en seis años se ha duplicado el consumo de cocaína y ha aumentado 50% el de marihuana. Una encuesta de la American Chambers dice que el 67% de empresarios se sienten inseguros. En materia de detenciones, los expertos hablan de un sesgo a favor del cártel más poderoso. La cifra oficial de muertos asciende a 34 mil 612 personas, al corte de enero. La violencia y las prácticas de terror son de todos conocidas.

    Estamos, en resumen, ante un balance catastrófico y hay que saberlo. Es este un contexto en el que lo que menos se necesita es uniformidad, “discreción”, o achatamiento de los medios que es, precisamente, lo que sugiere la firma de este acuerdo. Lo que la sociedad mexicana requiere es una cosa enteramente distinta: información clara, precisa, amplia, diversa, plural y crítica de los sucesos que marcan la vida nacional. Cualquier intento en sentido contrario será derrotado por la realidad misma.

  4. Horas después de la espectacular firma del Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia, dos acontecimientos ponen a prueba la firmeza y congruencia de ese instrumento, y el interés y la capacidad de sus suscriptores para mejorar la práctica periodística. Por un lado, el conductor de un programa de entretenimiento de Televisa Monterrey fue asesinado y su cadáver hallado dos veces, una de ellas reportada por el medio a que pertenecía la víctima. Por otra parte, uno de los diarios signatarios del acuerdo mencionado, que está en la mira del gobernador Zeferino Torreblanca, que dispara a menudo contra él balazos verbales, fue objeto de una grave amenaza, que obligó al cierre de su redacción en Acapulco.

    Bajo la égida de Televisa, que lanzó el año pasado la Iniciativa México, la segunda edición de ese magno montaje de propaganda y relaciones públicas se concentrará ahora en establecer pautas de conducta periodística, que parezcan autorregulación ética. Se refiere a la violencia que se abate sobre México y su abordamiento por los medios. Su punto de partida es un diagnóstico que contradice la visión gubernamental sobre la estrategia contra la delincuencia organizada. Si bien hemos sabido por boca del presidente Obama que el presidente Felipe Calderón padece frustración ante el fortalecimiento de las bandas delincuenciales, las más de las veces la retórica oficial se ufana del éxito de ese combate. A pesar de que el propio Calderón saludó entusiasmado la firma del acuerdo, es probable que no haya reparado en afirmaciones como las siguientes, cuyo alcance expresamente rechazaría: “El poder intimidatorio y corruptor criminal se ha constituido en una amenaza a las instituciones y prácticas que sustentan nuestra vida democrática” y “la delincuencia y el terror que ha logrado propagar amenaza ya en algunos lugares del país las libertades fundamentales de la sociedad”. Admitir que así es significa que el gobierno ha perdido capacidad de hacer regir la ley regionalmente, y Calderón ha alegado reiteradamente que no hay un solo punto en el país donde no prive el Estado de derecho.

    A partir de supuestos de esa índole, el acuerdo consta de 10 criterios editoriales para informar sobre la violencia, generada por las bandas criminales, no por el activismo militar en su contra, iniciado por el Presidente tan pronto comenzó su sexenio. No nos detengamos ahora en la polémica que necesariamente causa la génesis de los combates armados que todos los días tienen lugar en nuestro país. Hagámoslo en algunos de los criterios propuestos para informar sobre la tal violencia (no para contenerla, como algunos exagerados y entusiastas firmantes del documento dijeron en sus ediciones y emisiones, pues frenar la violencia no es función de los medios sino sólo del Estado, que dispone del monopolio de la fuerza legítima para ese efecto).

    El criterio número dos del acuerdo ordena a sus signatarios “no convertirse en vocero involuntario de la delincuencia organizada”. No veo conforme a qué lógica alguien puede comprometerse a no realizar acciones no surgidas de su voluntad, que por ello mismo están fuera de su control. Quizá el noticiario matutino de Televisa Monterrey el viernes pasado se convirtió en “vocero involuntario” del crimen organizado cuando sus cámaras mostraron un mensaje de bandoleros dejado junto al cadáver de José Luis Cerda, protagonista para su mal de una macabra historia, una de cuyas porciones fue difundida al aire.

    José Luis Cerda, conocido como La gata (más un apodo que un nombre artístico) era uno de los participantes de El club, “un programa de concursos, chistes picantes y baile”, según lo describe La Jornada. De lunes a viernes, de 17 a 19 horas Televisa Monterrey produce esa emisión típica de su franja de entretenimiento. Cerda, un ex adicto rehabilitado o en proceso de hacerlo, fue “levantado” la noche del jueves, al salir de la televisora. Lo acompañaban su primo y un fotógrafo llegado de Monclova para hacerle una entrevista.

    Los tres fueron asesinados. Y sus cadáveres localizados a la mañana siguiente. El noticiero dio cuenta del hallazgo, en vivo, por lo que incluyó un mensaje mural junto al sitio donde yacía Cerda, información sin la cual la cobertura hubiera sido insuficiente pues habría sido imposible entender el suceso como parte de las batallas entre Los Zetas y el cártel del Golfo: “ya no sigan cooperando con los zetas. Atte. CDG, saludos arquitecto, el número uno”. La transmisión fue interrumpida por la amable petición de un agente policiaco, que alegó la eventual llegada de un comando armado. No era una corazonada, sino un aviso: el policía estaba al tanto de lo que pasaría enseguida. Efectivamente, un grupo de matones se apoderó del cuerpo de Cerda, ante la mirada impasible de agentes municipales y ministeriales que daban cuenta del hallazgo. Poco después la emisión se reanudó, para informar sobre el robo del cadáver. Finalmente éste fue encontrado una vez más horas después.

    Aunque no se trate de un miembro de la redacción de Televisa Monterrey, sino de su sección de entretenimiento, tan cercana a aquélla, no parece que ante su desaparición funcionara un protocolo de seguridad como el que el acuerdo dispone para proteger a periodistas y reporteros. Cerda era un hombre que daba la cara, que salía en pantalla en un programa cuya descripción recuerda la de Paco Stanley, asesinado en la Ciudad de México, y a cuyo crimen se dio el carácter de ataque a un hombre público, un hombre de los medios.

    Por mi parte, lamento ese triple asesinato y expreso mi condolencia a los deudos de esas víctimas y a la empresa para la que trabajaba Cerda. Supongo que un mínimo acto de solidaridad se hará expreso en los medios que firmaron el acuerdo apenas en la víspera del intolerable crimen. Yo lo hago, no obstante no pertenecer al acuerdo, por un implícito acuerdo de voluntades: no fui invitado a suscribirlo y no lo firmaría, no a causa de sus preceptos, casi todos ellos compartibles, sino por sus motivaciones y consecuencias. Se trata de un proyecto excluyente, diseñado para marginar a la prensa sospechosa de, conforme al primer criterio editorial, no “tomar postura en contra”, de no “condenar y rechazar la violencia motivada por la delincuencia organizada”, como si fuera necesario hacerlo explícito, como si no se diera por sentado en el ejercicio de una profesión de carácter público e influencia social.

    Espero que la solidaridad preconizada en el noveno criterio editorial se exprese prontamente ante los sucesos que afectan a El Sur, un diario firmante del acuerdo. Ese periódico guerrerense, con oficinas en Chilpancingo y Acapulco, ha sido objeto de diversos ataques de variada especie, incluyendo una andanada de balazos contra sus instalaciones en el puerto y una aprehensión (disfrazada de mera presentación) que privó de libertad por unas horas, ilegalmente, a su director Juan Angulo.

    Al mediodía del viernes pasado una voz femenina dejó a la telefonista del diario en Acapulco la amenaza de un atentado que se consumaría a las catorce horas. No se produjo ningún ataque, pero es probable que el amago fuera mucho más que una broma. En el contexto de los días recientes puede ser un anuncio realmente ominoso. El gobernador Zeferino Torreblanca, que el próximo jueves concluirá su administración, está dedicando casi todos sus discursos de despedida a difamar a aquel periódico. Entre insultos propios del autoritarismo, ha montado un relato, a partir de un hecho falso, que de paso le sirva para ocultar uno de sus más notorios casos de corrupción. Asegura, contra toda verdad, que El Sur pretendió cobrar 800 mil pesos cada mes al gobierno, a través de un convenio de publicidad. Con sus habilidades profesionales de contador, Torreblanca calcula que en los seis años de su gobierno habría tenido que erogar 60 millones de pesos, que se ahorró al rechazar las pretensiones de un periódico. Concluye que con ese monto podría haber comprado dos helicópteros. Y anuncia, con pretendido humor, que al efectivamente adquirido por su gobierno lo denominará El Sur.

    Dicha nave, que no ha servido al propósito sanitario para el que fue adquirida, y que hubiera permitido salvar innumerables vidas a través de la Secretaría de Salud, quedó al servicio del gobernador y de sus amigos, uno de los cuales lo usó para romper un récord de esquí acuático.

    miguelangel@granadoschapa.com

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