El país y su sangre…. Xavier Garabito

Decíamos ayer y si no lo decíamos lo pensábamos, que lo único que hacía falta en México era el inicio de la era del miedo y la sangre. Ya no hace falta esperar, ya estamos envueltos en su vorágine y estridencia. Vivimos una escalada de violencia y a escasos metros de la ingobernabilidad. Se avecinan tiempos más fríos, querida…

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De cara a este mundo mediocre, cruel y lleno de injusticias incalificables, me preguntas: ¿Qué se puede hacer? ¿Absolutamente nada?

Decíamos también que se pueden juzgar las cualidades musicales de un autor después de leer una sola frase musical. Y si esto se puede hacer en el ámbito de la música, también es posible hacerlo en el nebuloso mundo de la política. Empiezas a escuchar las palabras del Presidente, y de todos los funcionarios públicos, y ya está: conoces el resto. Así de devaluado está el arte de la política en nuestro país.

Sí. Vivimos ya una franca decadencia de la gobernabilidad y el Estado de Derecho (no me pidas que te diga por qué, la respuesta está en las primeras planas de todos los periódicos, todos los días) ¿Réquiem por la nación? No, no por la nación entera, pero sí por la actual clase gobernante. Detrás de sus declaraciones brilla siempre la soberbia. Ellos son quienes ya no pueden más.

A veces me da la impresión de que es estéril continuar revisando esta realidad en que vivimos ¿otra opción? Sí, esperar la caída del sistema, la derrota de la perversidad y la ineficacia.

Es el tiempo de escuchar a la sociedad civil, a las organizaciones sociales, a los artistas e intelectuales, sí, a los poetas, los pintores, los músicos pues ante el imperio de la confusión y el reino del malentendido, ellos nos pueden hablar, sugerir, insinuar, inspirar, para continuar en este todavía difícil y sinuoso camino de reencontrarnos a nosotros mismos. Acaso no sea esto sino otra manera de llamar la democracia.

Si la violencia es parte de la cotidianeidad privada y pública, constituye, entonces, un elemento ineludible de la información. La difusión de la violencia, por otra parte, excita la curiosidad de la gente, y por lo tanto se convierte en un negocio cuyos magnates precisan de educar al público para que se sienta atraído por ella y cultive la necesidad voyerista de tenerla constantemente presente, sobre todo en la televisión.

Mientras la violencia (no la información profesional de la violencia, aunque a menudo también ella) siga siendo negocio y elemento didáctico de la moralidad dominante, nadie podrá reducir su difusión.

En los noticiarios televisivos locales la nota roja distrae al televidente de los verdaderos problemas del Estado y oculta lo que los medios poderes fácticos deciden. La más reciente y comentada hazaña de la televisión, que informó su determinación de no continuar hablando de Diego Fernández de Cevallos, es, antes que otra cosa, una muestra de cinismo y soberbia.

Luego el paso siguiente, el otro (el mundo aún conspira de su parte. Llega incluso a sugerirte: ¡no hagas ruido, no!)

Yo continúo pensando que no se debe entregar el mando de las Policías Municipales y Estatales de todo el país, a quien ya es el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas.

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3 Respuestas a “El país y su sangre…. Xavier Garabito

  1. Estimado Xavier:

    El problema no es la entrega del mando a las policías al ejército. El problema es que la ciudadanía aún no se da cuenta de lo que los que gobiernan el país (la clase política, los empresarios, los comerciantes, los banqueros, los clérigos militantes, sobre todos los encargados de la educación) están creando.

    Relee “La casa de los espíritus” para que veas las consecuencias de una mentalidad rígida que cree en los “valores” como la tolerancia, la democracia participativa, y todas esas porquerías que manejan las sociedades civiles.

    La crisis es espiritual, no en el sentido religioso, sino en el de la conciencia. Estamos ciegos, Xavier, más ustedes los que se dedican al periodismo. No se trata, pues, de repetir lo que dicen los libros o los intelectuales; hay que buscar alternativas fuera de los esquemas mentales con los que están dirigiendo a la ciudadanía. Un saludo.

    • Don Carlos Prospero García:
      Presente…

      La ciudadanía, la comunidad, la sociedad, las personas civiles y mortales, están en las encrucijadas de sus propias vidas, de su cuesta arriba o de su primer círculo de vida… Gobierno, Cúpulas, evoluciones, las reciben como consecuencia, como derivación de lo que otros hacen en latitudes inimaginables….

      Poco a poco el acceso a la información va creando conciencias, solo que la novedad impacta, confunde, cega, encandila, lo que por lo pronto no permite mas que seguir en una sinergia en muchos aspectos perversa…. saludos cordiales, gracias por escribir

  2. La propuesta es que los que piensan, los que no están en el nivel de la supervivencia, piensen en que deberían usar o inventar un paradigma mental diferente al que usan las clases dominantes. ¿Por qué? Porque repetir las mismas ideas que las que ellos utilizan es fortalecerlas. Piensa qué propondrías si no propones democracia, o tolerancia, o justicia. ¿Qué propndrías si no propones valores, o familias disfuncionales? ¿Tú crees que la familia de los funcionarios públicos de primer nivel no son disfuncionales? cuando se dice que la sociedad quiere esto o aquello, ¿será toda la sociedad, o sólo los de la clase media para arriba? Un saludo.

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